Diario Vasco

Roma, 16 sep (EFE).- El rifirrafe que estalló el pasado viernes entre el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, y el titular de Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, a cuenta de los inmigrantes ilegales que llegan a Europa parece no tener fin.

"El ministro socialista del paraíso fiscal Luxemburgo, después de haber comparado a nuestros abuelos emigrantes italianos con los clandestinos que desembarcan ahora, después de haber interrumpido mi discurso gritando 'mierda', hoy me llama fascista", se quejó hoy el líder de la ultraderechista Liga.

"Pero digo yo, ¿qué problema tienen en Luxemburgo?. Nada de fascismo, solo respeto por las reglas. Si tanto le gustan los inmigrantes que los acoja a todos en Luxemburgo. En Italia ya hemos recibido a demasiados. Buen domingo a todos", escribió en su Facebook.

Salvini respondía así a Asselborn, quien en declaraciones al diario alemán Spiegel afirmó hoy que el ministro ultraderechista italiano "emplea métodos y tonos del fascismo de los años 30".

El ministro de Exteriores luxemburgués criticaba así que Salvini colgara en las redes sociales un vídeo con la trifulca que ambos protagonizaron el viernes en una conferencia sobre migración y seguridad celebrada en Viena, y dijo que lo hizo sin su consentimiento.

Allí, Salvini criticaba que el ministro luxemburgués hubiera dicho que Europa necesita inmigrantes porque la población envejece debido a la baja natalidad.

El ministro italiano señalaba que no era "necesario tener nuevos esclavos para sustituir a los hijos que ya no tenemos" y que prefiere ayudar a que los jóvenes italianos vuelvan a tener hijos en vez de que "recoger a lo mejor de la juventud africana para reemplazar a los jóvenes europeos".

En ese momento, Asselborn interrumpió al italiano para recordarle que en Luxemburgo hay decenas de miles de emigrantes italianos que fueron allí a buscar trabajo.

"Cuide su dinero para ayudar a darle de comer a vuestros hijos", espetó colérico el ministro luxemburgués antes de exclamar "!a la mierda!"

Desde que asumió en Italia el 1 de junio el ejecutivo de coalición entre la ultraderechista Liga y el antisistema Movimiento Cinco Estrellas, Salvini se ha convertido en la cara más visible en la UE de la mano dura contra la inmigración ilegal, con medidas como prohibir atracar en Italia a barcos de ONGs con personas rescatadas en el mar.