Diario Vasco

Manila, 15 sep (EFE).- El feroz tifón Mangkhut dejó hoy un rastro de devastación tras su paso por el norte de Filipinas y al menos dos muertes a la espera de un recuento fiable de daños y otras posibles víctimas, ya que las regiones que sufrieron su embate son áreas montañosas de difícil acceso.

Los fallecidos fueron dos trabajadores de emergencias a causa de deslizamientos de tierras provocados por fuertes inundaciones en la región norteña de Cordillera, confirmó el director del Centro Nacional de Reducción de Desastres (NDRRMC), Ricardo Jalad, en una comparecencia televisada.

Hay una posible tercera víctima de Mangkhut, ya que la policía encontró el cadáver de una niña de entre 9 y 12 años en el río Marikina, dentro del área metropolitana de Manila, aunque tratan de verificar si su muerte tiene que ver con las inclemencias del tiempo provocadas por el tifón.

Desde el NDRRMC advirtieron de que el número de víctimas puede aumentar en las próximas horas, mientras se confirman varios reportes recibidos sobre posibles fallecidos y desaparecidos en áreas remotas y en algunos casos todavía inaccesibles.

Árboles y postes de electricidad caídos, carreteras cortadas y precarias viviendas destruidas han sido las estampas que ha dejado en el norte de la isla de Luzón, en el extremo más septentrional de Filipinas, el azote del tifón, el más poderoso de la temporada.

Sólo en la provincia de Cagayan, por donde el tifón entró al país, Mangkhut dejó al menos 14.000 viviendas totalmente destruidas y su gobernador, Manuel Mamba, hizo un llamamiento al gobierno nacional para el envío de fondos y ayuda humanitaria.

Tras tocar tierra en la localidad de Baggao, en la costa nororiental del país, hoy sábado a la 1.40 hora local (17.40 GMT del viernes), Mangkhut arrastraba vientos de hasta 305 kilómetros por hora, lluvias torrenciales y provocó olas de hasta seis metros.

En su trayectoria hacia el oeste, el tifón se fue debilitando ligeramente y abandonó el territorio filipino alrededor de las 10.00 hora local (2 GMT) con rumbo a Hong Kong (China) con vientos sostenidos de 170 kilómetros por hora y rachas de 260.

En todas las regiones golpeadas por el tifón se ha evacuado a más de 100.000 personas, mientras que unos 5,2 millones de filipinos viven en un radio de 125 kilómetros de la trayectoria de Mangkhut, según el Centro de Reducción de Desastres, que canaliza toda la respuesta gubernamental ante emergencias.

Se espera que el tifón, bautizado localmente Ompong, abandone el área de responsabilidad filipina en las próximas horas, pero las provincias del norte de Luzón por donde pasó mantienen el nivel de alerta número 3 (de un máximo de 5) porque en las próximas 18 horas aún se registrarán vientos de entre 120 y 170 kilómetros por hora.

En los próximos días todavía hay riesgo de fuertes inundaciones en el centro de Luzón, cuando llegue el agua acumulada por los ríos y embalses en las montañas del norte de la isla que recibieron las lluvias torrenciales que arrastró el tifón, el mayor que azota Filipinas en un lustro.

Según cálculos del Departamento de Agricultura, los efectos del tifón pueden echar a perder 1,2 millones de hectáreas cultivadas con maíz y arroz, ya que en Luzón se encuentran las principales provincias productoras de alimentos del país.

Las autoridades filipinas advirtieron días atrás de que la fuerza destructora de Mangkhut podía ser semejante a la de Haiyan en 2013, un supertifón que causó en el centro del país más de 7.000 víctimas entre muertos y desaparecidos y 16 millones de damnificados.

Sin embargo, la zona que recibió el embate de Mangkhut está menos densamente poblada y se encuentra protegida por montañas que amortiguan el impacto del temporal, por lo que el potencial de víctimas es menor.

De momento, el Gobierno filipino ha movilizado 30 millones de dólares (unos 27 millones de euros) para la respuesta de emergencia.