Diario Vasco

Lima, 15 sep (EFE).- La motociclista española Laia Sanz terminó este sábado el segundo día del Desafío Inca "un poco peor" que el primero, debilitada por los síntomas de una infección intestinal que la ha dejado nuevamente sin fuerzas para completar la etapa.

Como ya hizo el viernes, Sanz completó la primera vuelta a un bucle con punto de salida y de llegada en la ciudad peruana de Ica, pero ya no la segunda, pasada por las dunas y el desierto donde se celebrará el Dakar 2019.

"Quería hacer al menos la primera mitad, porque el desierto de Perú es un sitio ideal para entrenar la navegación de cara al Dakar del próximo año, que se disputará aquí. Sabía que sería duro para mí, pero la verdad es que lo he pasado mal", reconoció.

A pesar de su estado, Sanz sacó fuerzas de flaqueza incluso para ayudar al portugués Joaquim Rodrigues, que se había quedado parado en la arena por un problema en su moto.

"En esta modalidad es normal que nos ayudemos los unos a los otros cuando tenemos problemas, y más si, como en mi caso hoy, no me estaba jugando nada. Es una de las cosas bonitas de este deporte y lo contrario sería no entender de qué va esto", argumentó.

Sanz todavía no sabe si tomará la salida de la tercera y última etapa del Desafío Inca, pues dependerá de cómo evolucione esta noche.

El Desafío Inca es el tercer y último Dakar Series del año, los rallys preparatorios para la carrera campo a través más dura del mundo, tras el de Merzouga (Marruecos) y Ruta 40 (Argentina).