Diario Vasco

Edimburgo , 15 sep .- El nuevo museo Victoria & Albert (V&A) abrió hoy sus puertas en Dundee para convertir a esta pequeña ciudad del noreste de Escocia en la segunda sede de la prestigiosa galería londinense, que, desde hace más de un siglo, preserva la historia del arte y el diseño.

Tras más de tres años de trabajo para completar un majestuoso edificio de 8.000 metros cuadrados, obra del arquitecto japonés Kengo Kuma, el innovador V&A se estrena como el primer museo de diseño de Escocia que expondrá más de trescientas piezas llegadas de todas las partes del mundo.

Para construir su fachada se han utilizado paredes de hormigón curvadas que contienen 2.500 paneles prefabricados de piedra que pesan hasta 3.000 kilos y miden cuatro metros de ancho, con la intención de simular la apariencia de un acantilado escocés.

A ello contribuyen también las piscinas que rodean toda la estructura exterior, que a su vez se sitúa frente al río Tay.

El edificio, cuyo coste se calcula en unos 80 millones de libras (unos 90 millones de euros o unos 105 millones de dólares), forma parte del vasto proyecto de rehabilitación de la marina de Dundee para aportarle un aire renovado a una zona que albergó los muelles portuarios, donde antiguamente se encontraban los astilleros.

La galería se estrena con la exposición "Ocean Liners: Speed and Style" sobre el estilo de vida durante la edad dorada de los viajes transatlánticos, que ya se presentó en el V&A de Londres en enero.

A través de 250 objetos, la muestra recrea la decoración, el vestuario y el modo de vida a bordo de algunos de los transatlánticos más importantes de los siglos XIX y XX como el Titanic, el Lusitania o el Queen Elizabeth, de los que se pueden contemplar réplicas.

Como parte de su colección, entre las que hay un amplio abanico de formatos y estilos, se encuentra un libro de manuscritos del siglo XV y una tiara de diamantes de Cartier encargada por la duquesa de Roxburghe que se exhibirá por primera vez en público, así como las últimas novedades en tecnología de diseño de vídeo juegos.

Pero, sin duda, su mayor atractivo será la Oak Room o sala de roble del reputado diseñador escocés Charles Rennie Mackintosh, que se podrá visitar tras 50 años almacenada, después de que fuese salvada durante la demolición del edificio en que se encontraba.

Se considera de gran valor, ya que, según los expertos, es una de las que mejor define el estilo del arquitecto, quien fue uno de los grandes representantes del Art Nouveau en Escocia.

El director del museo, Philip Long, calificó la apertura del centro como un "momento histórico" para esta ciudad y dijo que espera que sirva de fuente de inspiración.

"La aspiración del V&A de Dundee es enriquecer vidas, ayudar a las personas a disfrutar, inspirarse y encontrar nuevas oportunidades a través de la comprensión del mundo del diseño", afirmó.

Por su parte, el responsable de diseñar el edificio, Kengo Kuma, lo definió como la nueva "sala de estar" de la localidad.

"La gran idea del V&A de Dundee fue unir la naturaleza y la arquitectura para crear una nueva sala de estar para la ciudad. Estoy realmente enamorado del paisaje y de la naturaleza escocesa", señaló y expresó su deseo de que el museo "pueda cambiar la ciudad y convertirse en su centro de gravedad".

Kuma, que dijo sentirse "orgulloso" de que la galería escocesa sea el primer edificio que firma en el Reino Unido, es responsable también de la construcción del estadio nacional para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Dundee, con 150.000 habitantes, es un enclave con una larga tradición dedicada al diseño, la investigación científica y la creación de cómics y videojuegos, por lo que en 2014 fue nombrada por la UNESCO como la capital del diseño en el Reino Unido.

El hecho de que la urbe escocesa haya sabido reinventarse y pasar de la industria pesada a ser una referencia en el mundo del diseño, ahora convertida en sede del V&A, le ha valido comparaciones con otra que ha experimentado una trayectoria similar, Bilbao.

La ciudad española ha sido citada como ejemplo de lo que aspira a ser Dundee, después de que Bilbao consiguiera regenerar su zona portuaria, dedicada a la industria siderúrgica y naviera, con la inauguración, en 1997, del museo Guggenheim, obra del arquitecto canadiense Frank Gehry, a imagen de su homólogo neoyorquino.