Diario Vasco

Ámsterdam, 15 sep (EFE).- La Iglesia Nueva de Ámsterdam inauguró hoy, con una charla sobre compasión y tecnología que ofreció el propio dalái lama, una exposición sobre la vida de Buda, combinando lo moderno de las piezas de artistas contemporáneos con la antigüedad de otras obras con miles de años de historia.

La exposición cuenta la historia de Buda, con el título "El camino hacia el presente", desde su nacimiento como príncipe rico y ajeno a todos los conflictos, el hambre y las guerras, pasando por el cambio y su conversión en el siglo V a.C. y las siguientes fases de su vida que simbolizan el budismo: la iluminación, el primer discurso y la muerte.

Sentado debajo de un árbol del artista Ai Weiwei, instalado en el centro de esta iglesia en representación de aquel bajo el cual Siddhartha Gautama se sentó a meditar para alcanzar la iluminación, el dalái lama opinó sobre la importancia que se le está dando a la tecnología a día de hoy y de lo que consideró "un aumento de la inhumanidad" social.

El líder religioso tibetano pidió "una revolución ética" y una "mayor visión de paz futura y de más sentido de la humanidad", más allá, señaló, de "cualquier religión porque somos todos seres humanos".

"La religión se ha demostrado una fuente de problemas y de división. No hay que centrarse en las pequeñas diferencias que hacen que nos matemos unos a otros, al fin y al cabo, todos nacemos iguales. La humanidad necesita más compasión", afirmó el líder budista, antes de criticar también la falta de acción hacia el cambio climático.

El dalái lama debatió con científicos e investigadores sobre los efectos de la tecnología y después inauguró la exposición que acoge de forma icónica esta iglesia, uno de los lugares de exhibición más populares de Ámsterdam y donde también se han organizado ceremonias reales, reuniones oficiales y eventos culturales.

Situada en el corazón de la ciudad, en la Plaza Dam, es un lugar de inspiración, conmemoración y celebración que recibe unos 220.000 visitantes al año, que hasta el próximo 3 de febrero podrán recorrer la vida de Buda a través de más de sesenta obras de arte antiguas y modernas, que van desde el siglo III hasta el 2018.

La obra más impresionante de la exposición es precisamente la que da la bienvenida al visitante, una estatua de dos metros de alto de un buda del siglo V, que abre espacio para un inédito préstamo personal del propio dalái lama: una thangka, pintura de pergamino que representa la vida de Buda, elaborada en el Tíbet, en el siglo XIX.

En su mayoría son préstamos, pero también hay obras de arte hechas especialmente para esta exposición y otras que muestran el "aquí y ahora", como relata a Efe la artista española Alicia Framis, que presenta su proyecto "La caja del abrazo", una enorme habitación que se enciende con el calor humano.

"Cuando entra una persona, no pasa nada, pero cuando se entra con alguien, se encienden las luces y cambia el color. La habitación está en realidad oscura porque las dos puertas, que representan un templo budista, están cerradas todo el tiempo. Depende de la intensidad del abrazo, la sinfonía de luces es mayor", detalla.

La artista contemporánea, que vive en Ámsterdam desde hace veinte años y ha representado a Holanda en la 50 Bienal de Venecia en 2003, explica que esta obra forma parte de "una serie de cajas que se llaman las habitaciones prohibidas" y que trabajan "sobre el afecto y la tecnología".

Los colores de las luces son "los del budismo" (azul, rojo, amarillo, blanco y naranja) y la intención es representar la "intención de abrazar otras culturas, al otro" en el "ahora", añade Framis, que comparte sala con aristas de renombre internacional como Ai Weiwei, Yoko Ono y Tony Feher, Tatsuo Miyajima, Allan Kaprow y Miguel Ángel Pistoletto, entre otros.

"El objetivo es evitar hablar del budismo en general y centrarnos en la vida de Buda y el cómo toda su filosofía y lecturas están conectadas a su vida. Es una exposición con un carácter biográfico", agrega a Efe la encargada de exposiciones en esta iglesia, Marlies Kleiterp.