Diario Vasco

Berlín, 11 ago (EFE).- La marcha y la fiesta invadieron hoy, de la mano de los atletas españoles, el centro de Berlín donde, en la competición de 20 kilómetros, María Pérez y Álvaro Martín se coronaron campeones europeos justo en frente de la emblemática Gedächtniskirche.

La guinda la puso Diego García, con plata en categoría masculina, en un día que empezó siendo algo accidentado y terminó en júbilo.

El lugar de la meta y la partida, la Breitscheidplatz, fue el sitio donde hace año y medio un terrorista arremetió con un camión contra un mercadillo navideño dejando una docena de muertos.

Cerca de la meta hay un monumento a los muertos, sencillamente sus nombres escritos en los peldaños de unas escaleras que, siguiendo una simbología japonesa, están atravesados por una especie de cicatriz de oro.

La idea es que el dolor, el de los atentados, no debe olvidarse sino evocarlo de tal manera que se haga soportable e incluso algo bello para volver, con él, a la normalidad.

Parte de la normalidad pueden ser competiciones deportivas y eso fue una de las razones por las cuales, al lado del Estadio Olímpico, la Breitscheidplatz se convirtió en la segunda sede los Europeos de Atletismo.

Allí se disputó la eliminatoria de lanzamiento de peso, allí han terminado las competiciones de marcha y allí concluirá este domingo el maratón. Además, es el escenario de varias entregas de medallas.

Hoy, cerca de la Gedächtniskirche, el muñón de una iglesia destrozada durante la II Guerra Mundial que sirve de advertencia contra las guerras, sonó dos veces el himno español.

Una vez por el oro de María Pérez y otra vez por el triunfo de Alvaro Martín que encabezaron hoy la fiesta española, rodeada de espectadores alemanes que se situaron al lado del circuito de un kilómetro.

Las competiciones empezaron con un retraso cercano a una hora para los varones y de cerca de dos horas para las mujeres, y en un principio no se sabía bien la razón.

"Al comienzo no sabíamos nada, nos decían que había que esperar cinco minutos más y luego que otros cinco minutos", explicó María Pérez después de la carrera.

Al final se habló de que en un sector del circuito se había percibido un olor a gas y se había preferido no correr riesgos hasta que todo estuviese aclarado.

Al final, hombres y mujeres, que debían empezar con una hora de diferencia, empezaron al tiempo lo que más tarde por momentos generó confusión entre los espectadores.

Cuando Álvaro Martín cruzó la meta, por la contrameta estaba pasando María Pérez y los dos entendieron que la doble victoria española era inminente.

Álvaro esperó a María. Festejaron juntos. Él fue a saludar luego al público con la bandera española. Ella, antes de atender a los periodistas, quiso buscar a sus padres pero no los encontró y volvió a la zona mixta.

En todo caso, la fiesta era completa. "A nosotros nos gustan las celebraciones, hubiéramos celebrado aún con un resultado menos bueno y ahora hay razón. Somos de marcha", bromeó Diego García haciendo un juego de palabras.

En menos de hora y media la marcha española estuvo cerca de duplicar el número de medallas obtenidas por España en los Europeos de Berlín.

Además de las tres medallas de hoy, un de las otras cuatro medallas españolas -el bronce de Julia Takacs el primer día en los 50 kilómetros- también se debió a la marcha.

"Tenemos cuatro medallas y las otras disciplinas tienen tres. También hay gente excelente en otras disciplinas pero nosotros hoy nos hemos salido", dijo Diego García.

La Federación de Atletismo, según María Pérez, no puede quejarse de la marcha. Y Alvaro Martín remata afirmando que España es una potencia mundial en marcha y que eso es algo que hay que mantener.

Desde el podio donde los españoles reciben sus medallas se ve la Gedächtniskirche, uno de los edificios más emblemáticos de Berlín.