Diario Vasco

Valladolid, 14 jul (EFE).- El 14 de julio de 1808 el ejército español comandado por Cuesta y Blake salió al paso de las tropas invasoras napoleónicas del mariscal Bessièrs para protagonizar en el teso del Moclín, en la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco, una batalla que según Napoleón le entregaría "la llave de España".

Justamente hoy se cumplen 210 años de aquella cita bélica ocurrida en aquella zona fronteriza entre Tierra de Campos y los terrenos tímidamente elevados de los Montes Torozos que vio cómo las tropas napoleónicas asestaban un nuevo y duro golpe a las españolas, que venían de salir derrotadas en la célebre batalla en Cabezón de Pisuerga.

Estos fueron los inicios de una Guerra de la Independencia española ocurrida en el siglo XIX que trastocó las históricas formas de organización política, social y económica en la entonces España absolutista de Fernando VII, hasta el punto en que el país que expulsó a los franceses "ya nunca volvió a ser el mismo".

Así lo explica en una entrevista a Efe el historiador y profesor de la Universidad de Valladolid Juan Antonio Cano, quien rememora con motivo de esta efeméride una batalla y una época "convulsa" no solo en España, sino en toda Europa, en un siglo XIX marcado por dos acontecimientos "esenciales" para la historia de la humanidad ocurridos en el siglo anterior: las revoluciones norteamericana y francesa.

Aquel 14 de julio los franceses que combatieron en el Moclín se encontraban, asimismo, celebrando la mayoría de edad de la toma de la Bastilla en París de 1789, fecha que simbolizó el inicio de la Revolución Francesa y que hoy marca en rojo en el calendario la fiesta nacional del pueblo galo.

En aquel teso ligeramente elevado, aunque el ejército español, superior en número, consiguió adueñarse de una posición ventajosa en el terreno, la superioridad táctica y de piezas de artillería napoleónicas llevaron a la derrota a unas tropas "desorganizadas, mal preparadas e incluso con rivalidades entre sus mandos", refiere Cano.

Esta victoria, aunque "incompleta", pues los españoles consiguieron "salvar parte de su ejército", supuso una ventaja "estratégica y moral" para el ejército invasor que, en vez de redoblar los tambores para aumentar el paso y aniquilar al enemigo a la fuga se dedicaron más a "saquear la India Chica", nombre por el que también se conocía a Medina de Rioseco en la época.

Fueron estos actos de rapiña, saqueo y expolio del rico patrimonio que atesoraba la Ciudad de los Almirantes, sumados a otros tan deleznables como "violaciones a religiosas", los que generaron en la población local un "odio al enemigo que se hizo tan salvaje como el propio enemigo", asegura el profesor.

Es el caso de otros episodios de profanación y saqueo, como el de las tumbas reales en el monasterio de las Huelgas en Burgos o su uso como establo en San Isidoro de León o San Agustín en Valladolid, misma suerte que la que corrió el Convento de San Francisco en Medina de Rioseco, cuyos muros internos aún guardan vestigios de hollín de fogatas de los franceses.

Todas aquellas acciones dejaron "escandalizado" a José I, hermano de Napoleón y monarca bonapartista español, pues eran totalmente contrarias al aire reformista y liberal que quería instaurar desde la corona y que a la postre provocaron que, aunque sus ideas fueran modernizadoras, no contara con el apoyo del pueblo español.

Con la expulsión de las tropas napoleónicas del territorio nacional, siguió en España una época de "cambios, inestabilidad y avances", como el retorno absolutista con la derogación de "la Pepa" (la Constitución de 1812, aprobada en Cádiz) por parte de Fernando VII o las luchas de poder entre absolutistas y liberales moderados y progresistas ya tras la muerte del monarca, que abrió en España un "periodo de total inestabilidad", analiza el experto.

Por todo ello, aunque Napoleón llegase a asegurar que aquella victoria en el Moclín le entregó la llave de España, en realidad lo que hizo el emperador fue entregar a España la llave de las ideas liberales, que años después "acabarían con el Antiguo Régimen" en nuestras fronteras, sentencia Cano.