Diario Vasco

Edimburgo , 13 jul .- Donald Trump será el segundo presidente de EEUU que jugará al golf en el campo de Turnberry, durante su visita privada de este fin de semana a Escocia, después de que Dwight D.Eisenhower hiciera lo propio en 1959.

Tras reunirse hoy con la primera ministra, Theresa May, en la residencia campestre de Chequers y tomar el té esta tarde con la reina Isabel II en el palacio de Windsor, Trump aterrizará junto a su esposa, Melania, en el aeropuerto Prestwick de Glasgow para pasar un fin de semana dedicado a su deporte favorito.

La pareja presidencial se alojará en el Trump Turnberry, un majestuoso complejo en la costa suroccidental que el magnate adquirió en 2014 y que, junto al MacLeod House & Lodge Hotel, en el extremo oriental, conforman las dos propiedades del presidente de EEUU en Escocia.

Eisenhower acudió al campo de Turnberry durante una estancia de fin de semana en el castillo de Culzean, ubicado en la región de Ayrshire, después de mantener conversaciones en París con el general Charles De Gaulle.

Desde entonces, varios jefes de la Casa Blanca han pasado por Escocia y han destacado la importancia de esta región en el mundo del golf, un deporte muy popular entre los locales.

Ya fuera del Despacho Oval, Bill Clinton ha jugado en varios complejos de golf escoceses, entre ellos el de Turnberry.

En 2005, George W.Bush, otro gran aficionado al golf, también tuvo su momento en el complejo de Gleneagles, al norte de Edimburgo, al igual que Barack Obama, quien eligió el campo del Old Course, en la ciudad de Saint Andrews, durante una breve visita al Reino Unido en 2017.

A su llegada a Glasgow hoy, Trump será recibido en el aeropuerto, situado a media hora en coche de Turnberry, por el ministro británico para Escocia, David Mundell, en el único acto oficial anunciado.

Está previsto que los Trump pasen el sábado en el citado complejo y que el domingo viajen a Finlandia, donde el lunes el presidente se reunirá con su homólogo ruso, Vladímir Putin.

Numerosas concentraciones y actos de protesta se han organizado en las principales ciudades y ante las puertas de los dos hoteles propiedad de Trump para mostrar el rechazo ciudadano a sus políticas.