Diario Vasco

Managua, 13 jul (EFE).- La celebración del "repliegue", una de las fiestas más importantes del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), comenzó hoy en Nicaragua por primera vez en casi 40 años con la ausencia del presidente nicaragüense y líder del partido, Daniel Ortega.

Miles de simpatizantes del FSLN y trabajadores del Estado partieron de Managua hacia la ciudad de Masaya, sin escuchar el acostumbrado discurso de Ortega antes de empezar el recorrido que, este año no será andando, sino en vehículos.

El "repliegue", que conmemora un éxodo de habitantes de Managua hasta Masaya realizado el 27 de junio de 1979, como estrategia guerrillera contra el dictador Anastasio Somoza Debayle, se dio en un extraño silencio, ya que la población de Nicaragua se encerró hoy en sus casas para realizar un paro nacional de actividades, en protesta contra Ortega.

Por otro lado en Masaya, la población indígena de Monimbó ha advertido de que boicoteará el "repliegue" si el FSLN "viola" su jurisdicción, que en junio pasado declararon "territorio libre del dictador".

Organismos defensores de los derechos humanos habían advertido a Ortega no realizar el repliegue hasta Masaya, para evitar un "derramamiento de sangre", pero hasta ahora el FSLN no detalló el recorrido.

Contrario a otros años, el "repliegue" no salió de Managua con un ambiente festivo, sino que fue una caravana de vehículos con las banderas rojinegras del FSLN.

La extraña celebración del "repliegue", que algunos ven como un revés para Ortega, se debe a que Nicaragua atraviesa un estallido social que se inició el 18 de abril pasado, y que ha dejado al menos 351 muertos, miles de heridos y cientos de desaparecidos, según organizaciones humanitarias.

Tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como la Oficina Regional para América Central del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), han responsabilizado al Gobierno de Ortega por graves violaciones a los derechos humanos.

La CIDH ha señalado "asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país", lo que el Gobierno de Nicaragua rechaza.

Diversos sectores de la sociedad nicaragüense han solicitado a Ortega la renuncia y elecciones anticipadas. A la petición electoral se unió el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta de su historia en tiempos de paz, y la más cruda desde la década de los años 1980, también con Ortega siendo presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, se iniciaron por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.