Diario Vasco

Santiago de Chile, 13 jul (EFE).- La justicia chilena decretó hoy la prisión preventiva del sacerdote Óscar Muñoz, a acusado de la presunta comisión de abusos sexuales a menores, el primer cura que va a prisión en Chile por este motivo.

Muñoz, excanciller del arzobispado de Santiago de Chile, será el primer sacerdote chileno que ingrese en prisión en calidad de imputado por la presunta comisión y encubrimiento de abusos sexuales cometidos por curas en diversos lugares de este país, un escándalo que ha sacudido los cimientos de la Iglesia chilena.

La intervención de la Justicia civil marca un punto de inflexión en el devenir de esta situación, que cada cierto tiempo se ve salpicada con más casos de presuntas víctimas de abusos.

En este sentido, el fiscal Emiliano Arias, que lleva la acusación en el caso de Muñoz, se mostró crítico con la actuación de la Iglesia de chilena en la investigación de los presuntos abusos.

En declaraciones a la prensa a la salida del juzgado de la ciudad de Rancagua, Arias afirmó que "existe un sistema de investigación paralela por parte de la Iglesia católica con sanciones que, sin duda, no son eficientes para que no se sigan cometiendo los delitos, eso está absolutamente claro".

La decisión de la justicia de poner a Muñoz entre rejas mientras se desarrolla la investigación, que durará 180 días, de los siete casos que atañen al sacerdote es un nuevo castigo para el marco jurídico canónico.

El propio Arias intervino el pasado 13 junio el Tribunal Eclesiástico de Santiago para llevar a cabo otras diligencias, que luego prosiguió en dependencias del Arzobispado capitalino.

Al mismo tiempo, se desarrollaron diligencias en el obispado de Rancagua, hasta donde llegaron agentes de Carabineros y el fiscal Sergio Pérez con una orden de registro emitida por el Tribunal de Garantía de la localidad de Pichilemu, que investiga las denuncias contra los curas de la zona, según fuentes de la Fiscalía.

Estos hechos dejan claro que la Justicia chilena ha decidido tomar parte activa en las investigaciones de estos casos de abusos de forma paralela a las investigaciones que realice la Iglesia católica.

En ese sentido, el propio Arias hizo hoy un llamamiento a "todas aquellas víctimas de abusos sexuales contra menores de edad, y no solo las víctimas sino también los testigos", para que se acerquen a las instancias oficiales para denunciar.

Sobre Muñoz, de 56 años, pesan siete denuncias por otros tantos casos de abuso sexual y estupro contra menores, aunque él mismo se había autoinculpado por abusos ante la Oficina Pastoral de Denuncias y fue separado de su cargo el pasado enero, dos semanas antes de la visita a Chile del papa Francisco.

En los últimos 15 años, al menos 80 sacerdotes y religiosos católicos han sido acusados en Chile de delitos de connotación sexual.

De ese total, 45 fueron condenados por la justicia civil o canónica, y de ellos 34 tuvieron como víctimas a menores de edad.

Los casos de abusos sexuales han conmocionado desde hace años a la Iglesia Católica chilena y el pasado junio el papa Francisco aceptó las renuncias de cinco obispos, luego de que 34 miembros de la Conferencia Episcopal de Chile le ofrecieron sus cargos tras ser citados a El Vaticano por el pontífice.

Dos de los cinco que fueron alejados, Juan Barros y Horacio Valenzuela, fueron acusados directamente de encubrir los abusos contra menores por las víctimas del párroco Fernando Karadima, caso en que el papa debió enmendar su posición tras haber sostenido en un principio que las acusaciones contra los obispos eran calumnias.