Diario Vasco

Berlín, 13 jul (EFE).- Helsinki, la capital de Finlandia, foro histórico de conversaciones de paz y de desarme, vuelve a convertirse ahora en centro de la diplomacia internacional con el próximo encuentro entre Donald Trump y Vladímir Putin.

La reunión entre ambos mandatarios el 16 de julio tiene precedentes, pues la capital finlandesa ha sido elegida en varias ocasiones como anfitriona de cumbres similares, como la celebrada entre los presidentes George Bush y Mijail Gorbachov en 1990 y entre Bill Clinton y Boris Yeltsin en 1997.

Bush y Gorbachov abordaron hace 28 años la situación en Kuwait tras la invasión de Irak y la llegada de tropas estadounidenses al emirato, mientras que Clinton y Yeltsin se encontraron para discutir de la ampliación de la OTAN hacia el este de Europa y los países bálticos exsoviéticos.

La tradición de Finlandia como lugar de reunión de misiones de paz, desarme y seguridad tiene un precedente muy cercano, este mismo año, cuando representantes de las dos Coreas y Estados Unidos iniciaron en Vantaa una ronda de negociaciones no oficiales dentro de los esfuerzos diplomáticos para reducir la tensión entre Pyongyang y Washington.

El lugar elegido para la reunión fue la mansión de Königstedt, próxima al aeropuerto de Helsinki-Vantaa, el mismo escenario en el que tuvieron lugar en 2005 las negociaciones entre el Gobierno de Indonesia y la guerrilla de Aceh, que culminaron con un acuerdo que puso fin a casi 30 años de conflicto armado.

En agosto de 2005 el Gobierno indonesio y líderes del GAM (Gerakan Aceh Merdeka o Movimiento Aceh Libre) firmaron en Helsinki un acuerdo de paz que sigue vigente y permitió un mayor desarrollo del Gobierno de la región de Aceh.

Pero los primeros pasos en la ya larga tradición de Helsinki como lugar propicio a la negociación se dieron mucho antes: en 1969 arrancaron allí las negociaciones SALT (de limitación de armas nucleares estratégicas), que luego propiciaron el comienzo de las conversaciones START.

Estas últimas tenían el objetivo no sólo de limitar sino de recortar el armamento nuclear, y dieron como primer fruto el tratado de eliminación de misiles nucleares de mediano y corto alcance, firmado en diciembre de 1987.

En 1975 Helsinki también desempeñó un papel fundamental en el proceso de la creación de lo que ahora se conoce como la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), la conferencia internacional considerada más importante hasta entonces desde el Congreso de Viena de 1815.

Los Acuerdos de Helsinki, el Acta Final de Helsinki, la Declaración de Helsinki fueron el resultado de esa reunión, en la que 35 Estados firmaron un documento en el que se comprometían a mejorar las relaciones entre Occidente y los países comunistas.

En la década de 1990 Helsinki volvió a ser escenario de una nueva cumbre: la primera conferencia institucionalizada de la todavía denominada CSCE (OSCE) en la que fueron admitidos como miembros de pleno derecho la exsoviética Georgia y las exyugoslavas Croacia y Eslovenia.

Era el año 1992 y allí se firmó el tratado "Cielos Abiertos", concebido para promover la transparencia de las actividades militares mediante vuelos de observación desarmados y recíprocos entre los países signatarios.

Ese mismo año se celebró una reunión de jefes de Estado y de Gobierno en la que se decidió expulsar a Yugoslavia (federación socialista entonces en plena guerra de desintegración) de la CSCE y se aprobaron nuevos mecanismos para recurrir al uso de la fuerza para solucionar cualquier conflicto regional que se produjera en Europa.

Según Tapio Ollikainen, de la Universidad de Helsinki, Finlandia "tiene una cultura según la cual negociamos acuerdos y mantenemos los compromisos. Una vez que la gente entiende esto, inmediatamente aumenta la confianza".

Para el papel predominante de Helsinki en las negociaciones internacionales ha tenido importancia la percepción de "confianza" por parte de las partes contendientes, opina Ollikainen.

Y alude a la creación en el año 2000 de la Iniciativa de Gestión de Crisis por parte del expresidente finlandés y premio Nobel de la Paz Martti Ahtisaari.

Este centro se ha convertido en referente en la resolución de conflictos y activa unos veinte procesos negociadores cada año, según el experto de la universidad.

Sari Autio-Sarasmo, subdirectora del Instituto Aleksanteri, especializado en estudios sobre Rusia y el este de Europa, opina que para Moscú "Helsinki está cerca y es próximo. Para el lado estadounidense, Helsinki ha sido siempre una etapa favorable para compensar los efectos del cambio de huso horario".

"Como miembro de la Unión Europea, Finlandia no puede ya reivindicar imparcialidad, pero su experiencia única sobre Rusia y su localización garantiza que Finlandia siga siendo un lugar favorito para encuentros internacionales", estima Autio-Sarasmo.