Diario Vasco

Barcelona, 13 jul (EFE).- La magia de las Piscinas Picornell, el escenario donde la selección española masculina se colgó una amarga medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Barcelona'92 y la femenina se proclamó campeona del mundo en 2013, será una de las grandes bazas para que los dos equipos vuelvan a subirse al podio en una gran competición.

Ambos conjuntos llegan a estos Campeonatos de Europa, que se disputará en Barcelona del 14 al 28 de julio, con perspectivas algo diferentes.

Las chicas, vigentes subcampeonas del mundo, son unas de las grandes favoritas al título. Los chicos, en cambio, aspiran volver a subirse a un cajón nueve años después.

La escuadra que ahora dirige David Martín no se cuelga una medalla en una gran cita internacional desde 2009, cuando se proclamó subcampeona del mundo en Roma.

Una travesía en el desierto que España confía en que concluya a finales de este mes en el torneo de casa. Para lograrlo, el objetivo es evitar el peligroso cruce de octavos, lo que pasa por acabar primero de grupo.

Con Malta y Francia un peldaño por abajo, todo apunta a que se jugará el liderato del Grupo D con la rocosa Montenegro, que hace pocos días le arrebató el bronce en los Juegos Mediterráneos.

A partir de ahí y, si supera el cruce de cuartos, puede empezar a soñar con colgarse una medalla a la que aspiran hasta ocho selecciones de las dieciséis participantes (divididas en cuatro grupos de cuatro).

Serbia, como vigente campeón olímpico y de Europa, y Croacia, actual campeón mundial, son los favoritos. Pero también pueden subirse al podio Hungría, Italia, Grecia, Holanda y las ya citadas España y Montenegro.

En la competición femenina, en la que participarán doce selecciones divididas en dos grupos de seis, al podio solo aspiran la mitad de ellas: España, Hungría, actual campeona de Europa, Italia, Grecia, Rusia y Holanda.

Las 'guerreras' de Miki Oca mantienen la base del equipo que logró la plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, el oro en el Mundial de Barcelona 2013, el oro en el Europeo de Budapest 2014 y la plata en el Mundial de Budapest 2017.

Y llegan a Barcelona 2018 tras completar una preparación impecable en la que han ganado los torneos internacionales de Portugalete y Canet y los Juegos Mediterráneos de Tarragona.

Encuadradas en el Grupo B con Hungría, Alemania, Turquía, Serbia y Rusia, el objetivo es ganar a húngaras y rusas -las dos rivales más potentes del grupo- para tener un cruce fácil de cuartos (en categoría femenina no hay octavos de final) y evitar a italianas, griegas y holandesas hasta la lucha por las medallas.

Todo ello en un escenario de primer nivel, que ha albergado unos Juegos Olímpicos, dos Mundiales de Natación y dos Final a Seis de la Liga de Campeones de Waterpolo.

Esta vez, además, las Picornell amplían sus gradas -dos de ellas cubiertas- hasta 4.100 espectadores, y contarán con 270 metros cuadrados de pantallas led para seguir la competición y también los espectáculos programados en torno a ella.

Y es que las cámaras de animación, las luces y la música en directo -la organización ha contratado a varios grupo de pop, coros gospel y hasta dos pinchadiscos- acompañarán el espectáculo que, sin duda, también se vivirá dentro del agua.