Diario Vasco

El Cairo, 12 jul (EFE).- El Parlamento de Egipto debatirá esta semana una propuesta de ley que otorgaría virtual inmunidad a un grupo de altos mandos del Ejército como recompensa por su participación en la "revolución" de junio de 2013, que concluyó con el golpe de Estado que derrocó al islamista Mohamed Mursi.

El presidente del Comité de Defensa y Seguridad Nacional del Legislativo, Kamal Amer, explicó hoy a Efe que los oficiales recibirán una gratificación "simple y de carácter moral" por "haber puesto sus vidas en peligro por la patria".

Amer, antiguo oficial del Ejército, detalló que entre "cinco o seis altos mandos", cuyos nombres no desveló, recibirán privilegios como un "buen trato a la hora de viajar, como los diplomáticos", y que "no se someterán a investigaciones sin la autorización del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas".

El diputado aseguró que la ley, elaborada por el Gobierno, fue presentada ante el Parlamento el pasado 4 de julio pero no pudo ser aprobada por falta de quórum, por lo que volverá a debatirse el próximo domingo, día 15.

El general Amer explicó que esta sería la primera vez, después de la "revolución" del 30 de junio de 2013, que se otorga esta distinción a jefes militares.

Hasta el momento, ningún civil o militar ha recibido en Egipto un trato semejante por su papel tanto en la "revolución" ciudadana del 25 de enero de 2011 que desembocó en la renuncia del dictador Hosni Mubarak, como en la de 2013, que concluyó con el golpe de Estado que derrocó a su sucesor, el presidente Mursi.

De hecho, la mayoría de los principales líderes de las protestas de 2011 han sido encarcelados o han abandonado el país debido al clima de represión que se vive en Egipto desde la llegada al poder del presidente Abdelfatah al Sisi, sucesor de Mursi.

Amer matizó que, en su opinión, el 25 de enero de 2011 "fue una revolución popular en la que el presidente (Mubarak) dimitió personalmente, fue una medida completamente pacífica".

Sin embargo, el 30 de junio de 2013 "los civiles no hicieron la revolución, sino que fueron cinco o seis comandantes que decidieron sacrificarse por su país y que se expusieron al peligro", agregó Amer, antes de subrayar que en Egipto "no hay diferencia entre civiles y militares".

Mohamed Ebeid, abogado de la ONG Red Árabe de Derechos Humanos, mostró a Efe su rechazo a esta ley, que a su juicio es "cien por cien inconstitucional, porque contradice el principio de la igualdad estipulada por la Constitución egipcia".

"No solamente establece diferencias en el trato entre militares y civiles, sino entre los propios oficiales del Ejército", lo que, según el activista y especialista en legislación egipcia, infringe "por completo el principio de igualdad de los egipcios ante la ley y viola" el principio de soberanía de las leyes estipulados por la Constitución.

Ebeid observó que esta es la primera vez que se propone una ley de estas características y subrayó que no tiene constancia de que se haya homenajeado a civiles egipcios por su papel en las protestas de 2011 o 2013.

Aventuró que los beneficiarios de los privilegios recogidos en la nueva ley podrían ser "los miembros de la antigua junta militar", que gobernó el país tras la renuncia de Hosni Mubarak y hasta la llegada de Mursi a la Presidencia en 2012.

Esta junta militar estuvo dirigida por el mariscal Husein Tantawi, actualmente retirado, y su "número dos", el general Sami Anán, que fue detenido tras anunciar su candidatura a las elecciones presidenciales del pasado marzo, en las que fue reelegido Al Sisi.