Diario Vasco

Asunción, 12 jul (EFE).- La muerte hoy en Buenos Aires de Carlos Federico Abente, el decano de los poetas paraguayos en lengua guaraní, causó consternación en su país natal, donde su poema Ñemity (Siembra) se cantó como rechazo a la dictadura de Alfredo Stroessner.

La noticia de la muerte de Abende, ocurrida esta madrugada, causó gran consternación en Paraguay, donde se le consideraba un embajador cultural y el más grande de sus poetas vivos.

"Ha callado una de las voces más profundas del Paraguay y de la lengua guaraní,la que supo hablar alto durante los tiempos de las más duras mordazas, sembrando esperanza en medio de tantas sombras", según un comunicado de la Secretaria Nacional de Cultura.

En Buenos Aires, donde ejerció la medicina, Abente formó parte del grupo de artistas paraguayos exiliados como el escritor Augusto Roa Bastos (1917-2005) o el músico José Asunción Flores (1904-1972), el creador de la guarania, hoy el género folclórico paraguayo por excelencia.

De hecho Abente se convirtió en el letrista favorito de Flores, con quien compuso varias piezas, entre ellas Ñemity, un canto al hombre del campo que en Paraguay se vivió como el llamamiento a un nuevo despertar en unos tiempos oscuros como los de la dictadura de Stroessner (1954-1989).

Nacido en 1914 la localidad de Areguá, en el Departamento Central, Abente se trasladó de niño con sus padres a Argentina, su país de adopción y en el que escribió su obra.

El escritor Tadeo Zarratea, con motivo del 96 cumpleaños de Abende, destacó entonces la calidad de su poesía en castellano, si bien subrayó que "se aferró a la lengua guaraní como a una tabla de salvación en el mar, como un cordón umbilical con su cultura propia".

"Él, íntimamente, nunca aceptó su separación del Paraguay, y la lengua guaraní le permitió sentirse siempre dentro del país", dejó escrito Zarratea.

Entre la obra poética de Abente se encuentra Sapukái (Trueno), Sapukái Sunu (Grito de Trueno) o Ñemity.