El cigarrillo electrónico, un negocio que ya echa menos humo

Las restricciones a su uso decretadas por los gobiernos y las dudas suscitadas sobre sus efectos en la salud frenan las ventas del sector y empiezan a provocar cierres en Euskadi

JAN ECHEVARRÍA
El cigarrillo electrónico, un negocio que ya echa menos humo

Dejar de fumar no es fácil, aunque se sepa cómo hacerlo. Nadie ha dado aún con la fórmula que garantice un éxito total en la lucha por la independencia del tabaquismo. La sustitución del pitillo tradicional por el cigarrillo electrónico es la última moda, que ha alimentado la proliferación de comercios especializados. En Euskadi han abierto más de 100, que facturan en total 780.000 euros anuales, según datos de la patronal del sector. Pero las restricciones a su uso impuestas ya por los gobiernos -más otras en tramitación- y las dudas suscitadas sobre su impacto en la salud han frenado el recorrido de estos negocios. La oleada de publicidad negativa que se ha cernido sobre ellos en los últimos meses se ha dejado notar en las ventas, lo que se ha traducido ya en cierres de establecimientos. Las empresas del sector no ocultan una cierta inquietud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desaconsejado la utilización de cigarros electrónicos. "A día de hoy no hay evidencia científica de que sean seguros", ha advertido. La cantidad de nicotina y de otros productos químicos que contienen los cartuchos varían entre 6 y 24 miligramos, según los fabricantes, pero en algunos casos superan los 100, advierte este organismo. Además, a su juicio, no está demostrado que ayuden a eliminar el hábito de fumar. "La afirmación de los beneficios implícitos para la salud de estos productos son infundadas o pueden basarse en informaciones inexactas o erróneas", ha señalado en un estudio reciente. En La Coruña acaba de ser detectado un caso de neumonía lipoidea, supuestamente asociada al 'vapeo', en un hombre de 50 años que consumía hasta cuatro cargas diarias de su 'e-cigarrillo', lo que equivaldría a 80 pitillos convencionales. El Gobierno vasco, por su parte, ha puesto coto legal a esta práctica, hasta ahora alegal, al restringirla en centros sanitarios, espacios docentes y transportes públicos.

Los defensores del cigarrillo electrónico sostienen que ayuda a "cambiar los hábitos de los fumadores" y es beneficiosa para la salud. También subrayan que "no hay ninguna muerte, en ningún país del mundo, que pueda asociarse con el 'vapeo'".

Cierres masivos

El vicepresidente de la Asociación Nacional del Cigarrillo Electrónico (ANCE), Alejandro Rodríguez, ha expresado a elcorreo.com su profundo malestar con las afirmaciones "irresponsables" de algunos "eruditos" que se han "amparado en el desconocimiento del producto para decir que es nocivo". Lo que están consiguiendo es que el usuario final se quede a las puertas de nuestras tiendas y, en vez de entrar a probar, vuelva al tabaco", lamenta.

Rodríguez reconoce que, tras una evolución "sumamente positiva en los tres últimos años, muchas tiendas se han visto obligadas a cerrar en unos meses" en medio de la controversia sobre las restricciones legales al 'e-cigarrillo' y los supuestos problemas de salud que lleva asociados. En algunas zonas especialmente castigadas -asegura-, han llegado a bajar la persiana "hasta el 40%" de los establecimientos en apenas seis meses. No es el caso de Euskadi, donde la situación es mucho más positiva -añade-, aunque las ventas también se han visto frenadas.

El responsable de la patronal resta importancia a la prohibición de 'vapear' en hospitales, colegios y medios de transporte público, ya que "entiende" que los menores no puedan fumar en los centros educativos y que esa limitación se extienda a los complejos sanitarios. "Otra cosa sería que la medida se aplicara en bares, restaurantes, hoteles, tiendas y centros comerciales", apunta; una cuestión que el PSOE ya planteó en el Senado, pero que de momento no ha podido sacar adelante al chocar frontalmente con la mayoría absoluta del PP. A su juicio, "no tendría ningún sentido que el 'vapeo' se prohibiera en más lugares cerrados porque con este nuevo sistema no existe la figura del 'vapeador' pasivo". Además, -explica-, "el vapor de agua, que se diluye en 11 segundos, no tiene productos tóxicos que puedan afectar al que está al lado. Es más peligroso entrar a un parking" por los humos que desprenden los vehículos, sostiene.

En guerra con las farmaceúticas

Rodríguez cree que el cigarrillo electrónico no está sometido tanto a una campaña de desprestigio como a un intento de "apoderarse de él" por parte de algunos sectores. "Hoy es malísimo, pero cuando se pueda vender en farmacias dejará de serlo", ironiza. "Los comerciantes estamos en medio de una guerra con una de las industrias más poderosas: la farmaceútica. Es la lucha de David contra Goliat", lamenta.

Además, cuestiona que el caso de neumonía lipoidea descubierto en un hospital de La Coruña sea consecuencia del 'vapeo'. Este producto "lleva en el resto del mundo muchísimos años y no ha muerto nadie. De hecho, en este tiempo solo se había relacionado otro caso de neumonía con el cigarrillo electrónico, que finalmente acabó atribuyéndosele al consumo sin control de varios medicamentos", señala el vicepresidente de la patronal. No obstante, destaca que "aunque fuese una consecuencia directa de nuestro producto, parece que este hombre 'vapeaba' barbaridades, que no eran lógicas, y sufrió una sobredosis. Es como si te bebes 20 litros de coca-cola al día. ¿Es culpa de la coca-cola? No, es el efecto de un mal uso del producto".

Rodríguez explica que el objetivo del cigarrillo electrónico no es que el consumidor deje de fumar, sino que cambie su forma de hacerlo. "Esto no te cura nada. Lo que pasa es que fumas, pero más sano. No te mata. Esa es la diferencia", sentencia.