Los presos de ETA no cren que el Plan de Paz y Convivencia «vaya a tener mucho recorrido»

Consideran que el plan del Gobierno Vasco "se basa en la autocomplacencia" y reprochan que no tenga ninguna competencia en el ámbito penitenciario

BILBAO , VASCO PRESS

Los presos de ETA no creen que el Plan de Paz y Convivencia elaborado por el Gobierno vasco "vaya a tener mucho recorrido". Así lo reflejan en un documento interno en el que se reflejan las conclusiones de un debate desarrollado en los últimos meses entre los reclusos vinculados a la organización terrorista.

Los reclusos mencionan el Plan de Paz del Gobierno Vasco y subrayan su coincidencia en el tiempo con el Foro Social organizado por Lokarri y con la difusión de las recomendaciones derivadas de este foro. Ello les lleva a interpretar que la propuesta del Ejecutivo encabezado por Iñigo Urkullu buscaba "hacer sombra a las iniciativas surgidas al margen de las instituciones", en referencia al Foro Social.

El documento de los presos valora el Plan de Paz y Convivencia afirmando que por "el planteamiento que se ha hecho y por las decisiones tomadas" no parece que "vaya a tener mucho recorrido". Mencionan también que la Ponencia de Paz del Parlamento vasco "ha quedado bloqueada".

Consideran que el plan del Gobierno Vasco "se basa en la autocomplacencia" y reprochan que no tenga ninguna competencia en el ámbito penitenciario. Hacen referencia expresa al programa de reinserción "Hitzeman" contemplado en el plan de paz y critican al Gobierno vasco por no haber tenido ningún tipo de contacto con el colectivo de presos para su elaboración. "Es recomendable que en el desarrollo del proceso de paz y normalización los presos sean agentes activos, como señalan todos los agentes internacionales expertos en conflictos", escriben.

Los presos hacen un análisis de la situación y afirman que "las reacciones políticas del PNV merecen un seguimiento cercano porque tanto las declaraciones como las actuaciones han sido muy negativas".

No es la única valoración negativa que realizan ya que también examinan el comportamiento del Gobierno central afirmando que la nueva situación política creada tras el anuncio del abandono de la violencia "ha supuesto el endurecimiento de la política penitenciaria".

Consideran también que la operación policial contra la organización de apoyo a los presos Herrira fue "un duro ataque" que evidencia "que el ciclo de ilegalización está abierto". Interpretan la redada policial en la que se detuvo a los responsables de Herrira y se puso fin a sus actividades como un ataque contra el colectivo de presos.

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