Los miembros de ETA Ibon Iparragirre y Asier Badiola, condenados a 299 años de cárcel por el coche bomba de Ondarroa

Deberán pagar indemnizaciones por importe de más de 6,1 millones de euros

BILBAO , VASCO PRESS

La Audiencia Nacional ha condenado a penas que suman 299 años de cárcel a los miembros de ETA Ibon Iparragirre Burgoa y Asier Badiola Lasarte por la colocación de un coche bomba en la comisaría de la Ertzaintza de Ondarroa el 21 de septiembre de 2008.

Los dos etarras, además, deberán pagar indemnizaciones que alcanzan los 6,1 millones de euros a la Consejería de Interior, a trece ertzainas y cinco vecinos que resultaron heridos y a otros 509 propietarios que sufrieron daños materiales en inmuebles, vehículos u otro tipo de propiedades.

La sentencia, que establece que el límite de cumplimiento efectivo será de 40 años, condena también a los etarras a no residir en Ondarroa durante un periodo de diez años después del cumplimiento de la pena.

El tribunal ha encontrado a Iparragirre y a Badiola culpables de trece delitos de asesinato terrorista intentados contra agentes de la policía vasca por lo que les impone 17 años de cárcel por cada uno de ellos. También les declara culpables de cinco delitos de asesinato terrorista intentado contra personas civiles por los que les castiga con 12 años de prisión por cada uno de los delitos y, finalmente, les sentencia a otros 18 años por un delito de estragos terroristas.

La sentencia establece que Ibon Iparragirre y Asier Badiola eran miembro de ETA y se desplazaron a Francia el 21 de agosto de 2008. Badiola acudió a una cita con la cúpula de ETA en la que el dirigente de la banda 'Txeroki' le ordenó realizar atentados contra la Ertzaintza y les indicó que les proporcionaría un coche bomba. Iparragirre y Badiola decidieron atentar contra la comisaría de la Ertzaintza en Ondarroa.

El 20 de septiembre acudieron a Eskoriatza para recoger un coche bomba enviado desde Francia que estaba cargado con 100 kilos de amonal reforzado. El explosivo estaba metido en dos contenedores metálicos tipo barril de cerveza. Ibón condujo el vehículo hasta Ondarroa, mientras Badiola circulaba en otro vehículo por delante realizando funciones de lanzadera. Durante el trayecto se encontraron con una carrera ciclista por lo que Badiola avisó a su compañero con una llamada telefónica que fue grabada por la Ertzaintza ya que tenía orden judicial para intervenir los teléfonos.

En la madrugada de 21 de septiembre, Iparragirre recogió el coche y lo condujo hasta la comisaría de la Ertzaintza estacionándolo frente a la entrada y activando el sistema de iniciación para que estallara en seis minutos. Además, lanzó dos cócteles molotov en la carretera antes de huir corriendo. En la huida se cruzó con un vehículo Ford Fiesta ocupado por varios jóvenes que regresaban de una feria medieval. La explosión del coche bomba, que se produjo a las 4:30 horas, ocasionó grandes daños en la comisaría de la policía valorados en 1.505.019,45 euros. También provocó daños por importe de 309.113,91 euros en numerosos vehículos y en un gran número de inmuebles de la zona. El importe de estos daños fueron valorados en 2.934.714,86 euros.

Trece agentes de la Ertzaintza que estaban en comisaría y cinco civiles que estaban en las inmediaciones resultaron heridos por lo que deberán indemnizar a los policías con cantidades que ascienden a 1.271.950 euros y a los civiles con otros 126.000 euros.

El tribunal señala que las afirmaciones de Ibón Iparragirre de que había hecho sus declaraciones bajo amenazas no son corroboradas "por ningún dato objetivo externo".

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