Serebryakov, cincelado en el esfuerzo

El ruso que ha fichado Euskaltel-Euskadi llega con once triunfos logrados en 2012. «Quiero correr las clásicas, es un mundo que me apasiona, al lado de Boonen y Cancellara», señala

BENITO URRABURU
Serebryakov, cincelado en el esfuerzo

«Es un billete un poco caro, ¿no? Al menos a mí me parece mucho dinero». Alexander Serebryakov (Rusia, 25 años) miraba la cifra que estaba marcada en su pasaje aéreo y se sorprendía. Igor González de Galdeano no le preguntó por qué se lo decía, si porque realmente le parecía mucho o porque pensaba que se lo tenía que pagar él. El ruso que ha fichado Euskaltel-Euskadi quiere ser ciclista, correr las clásicas, meterse en los sprints hacer una carrera, ganar dinero. El billete lo pagó el equipo.

Llegó a Bilbao dejando Moscú, donde vive, con una capa de nieve importante y «ocho grados bajo cero. ¿Que si tengo frío? Frío es lo que hace en mi país». Una noche, mientras corría en China, en el mes de octubre, abrió su ordenador y recibió un contrato que le había propuesto el equipo más fuerte que hay en China.

«No lo conseguí abrir. Me daba problemas el ordenador. Era para firmarlo y devolverlo. Lo dejé para el día siguiente. En ese espacio de tiempo, me llegó una oferta del Euskaltel. No me lo creía. Tenía la idea de que sólo fichaban ciclistas vascos. Pensaba que no podía ser posible». Y firmó. Serebryakov es un jornalero del ciclismo, que se ha pasado buena parte de la temporada montado en aviones de bajo coste viajando a Estados Unidos y Canadá desde Europa para cubrir el calendario de su equipo. También a Corea y China. Tenía un año más firmado con el Type 1.

La oferta de Euskaltel-Euskadi le hizo abandonar ese proyecto. «Ha sido más dura la temporada por los viajes que por las carreras. He tenido cien días de competición en Europa, Asia y América. No he visto apenas a mi familia».

Está casado y tiene gemelos. Vive en Moscú, donde lleva dos semanas después de finalizar la temporada en China: «Le he dicho a Igor que necesito algo más de descanso y me lo va a dar. Tengo ganas de volver a correr, pero necesito estar en casa». Acabó su temporada el 10 de noviembre y ha aprovechado el descanso para arreglarse seis dientes que «me daban problemas».

Estuvo casi un mes seguido en China, «y se me hizo muy largo. Hainan es un buen lugar para correr, con 40 grados, muy bonito, pero fue demasiado tiempo».

De momento se conforma con estar con la familia, ir al gimnasio y nadar: «La bicicleta ni la toco». No tiene unos gustos musicales muy especiales: «Al correr en Estados Unidos me aficioné a escuchar a Lady Gaga».

Se le puede sacar un cierto parecido con Boasson Hagen, que tiene también un rostro sonrosado y mofletes. El noruego es su ídolo: «Coincidí con él en la Vuelta a Noruega. Es muy bueno. Le seguía desde que corría en el High Road».

Base en la Toscana

Serebryakov vive «a 500 kilómetros de Moscú, pero el nombre es del sitio es impronunciable. Siempre he corrido en carretera. La pista no me gustaba mucho». Antes de llegar al ciclismo, cuando era un crío, practicó una mezcla de varios deportes de combate.

A poco de iniciarse en la bicicleta, con catorce años, le convocaron para el equipo nacional de su país: «Quedé campeón ruso juvenil. En 2006 y 2007 fui campeón sub 23. A los 19 años me vi sin equipo, sin dinero y gracias a un amigo al que conocí en Italia pude ir a correr allí, al equipo Grupo Upe, en Toscana».

Le gusta la zona para vivir y lo normal es que resida en ella durante la temporada: «Es una una buena zona para entrenar, conozco a mucha gente y no me tendría que adaptar a nada nuevo, lo que es importante».

Allí ha hecho un gran grupo de amigos, tanto para entrenarse como para vivir: «Me están llamando para que vaya a la Toscana, pero quiero estar en casa. Allí entreno con Cipollini, Bartoli, Rumsas. Cipollini me da consejos de cómo preparar las llegadas, cómo situarme. Me ayuda bastante».

Dice que come de todo, que no tiene ningún problema en ese apartado, «aunque en Italia siempre estoy con amigos y tengo que tener cuidado con la pasta, que también sé cocinar. Vivo en un apartamento y la comida me la hago yo».

En 2010 ganó el piccolo Giro de Lombardia. «Tenía apalabrado pasar a profesionales con el Androni, pero finalmente no salió. En 2011 tuve buenos resultados, gane tres carreras en Moscú, otra en Italia y pude fichar por el Type 1».

Su primera carrera en 2012 fue la Kuurne-Bruselas-Kuurne, una clásica con pedigrí en Bélgica: «Quedé quinto. Delante mío llegaron Cavendish, Hutarovich, Van Hummel y el francés Demare. Por detrás entraron Sylvain Chavanel, Greipel. No está mal, ¿no?».

Ha ganado once carreras en 2012 y «he sido trece veces segundo». Su llegada a Euskaltel-Euskadi es un salto de calidad importante: «Voy a poder correr pruebas de más nivel, aunque ya he competido bastante con equipos World Tour. La próxima temporada será importante para mí. Quiero tener un futuro en Euskaltel. Tienen cuatro años garantizados como equipo y eso es importante. Sólo he firmado para una temporada, pero estoy muy motivado y haré lo posible por seguir con ellos».

Le hace una especial ilusión correr las clásicas, «aunque me puede faltar experiencia en ese tipo de pruebas. Tengo que crecer físicamente. Correr contra Cancellara y Boonen tiene que ser una experiencia fuerte. Son muy buenos. Cancellara también es un corredor que me gusta mucho».

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