Juanes encuentra sus raíces

El colombiano comió en el caserío de sus ancestros en Oiartzun

ENRIQUE MINGOSAN SEBASTIÁN
Vídeo: Concierto de Juanes en el Kursaal/
Vídeo: Concierto de Juanes en el Kursaal

El cantante colombiano Juan Esteban Aristizabal Vásquez, conocido popularmente como Juanes, disfrutó por partida doble de su visita a San Sebastián ya que, tras su actuación del domingo en el Auditorio del Kursaal, aprovechó para ir a comer al caserío-sidrería Aristizabal del barrio Iturrioz de Oiartzun, que perteneció a sus ancestros, y que hoy está regentado por Lourdes Portugal e Imanol Elizondo.

El autor de Camisa negra, al que acompañaron su manager personal así como Fernando F. Imaz de Planet Events, comió en la sidrería con el oiartzuarra José Mari Mitxelena que ha sido el descubridor de las raíces de Juanes.

Mitxelena que se dedica desde 1996 junto a su hija a elaborar árboles genealógicos de la zona «por pura afición» investigando en el apellido Aristizabal desde 1597 descubrió que en el año 1747 hubo un tal Joaquín Francisco Aristizabal Arbelaiz que, con tan solo 17 años, se fue a la Gran Colombia estado que en aquel momento todavía no se había separado de Venezuela. «En concreto aquel joven se fue a Medellín, a la zona de Antioquia», comenta Mitxelena quien, tras comprobar «en una información de EL DIARIO VASCO» que el verdadero nombre de Juanes era Juan Esteban Aristizabal Vásquez, quiso hacer partícipe al cantante de sus averiguaciones, «por si le interesaba descubrir sus raíces», y a través de su manager, que también es de Donostia, le hizo llegar la información.

El músico colombiano «ha mostrado muchísimo interés en conocer todo lo relativo a sus raíces», comentaba ayer Mitxelena. Así, durante la comida, en la que dieron cuenta del típico menú de sidrería, Juanes preguntó al experto por el significado del apellido Aristizabal así como por su escudo.

Mitxelena le explicó que Aristizabal significa Robledal amplio y le hizo saber que hacía referencia al caserío del que procedía esta saga ya que era muy común que la gente se pusiera de apellido el nombre de su caserío.

Para que pudiera comprobar por sí mismo lo importante que era ese robledal amplio en el que se encontraban en la vida cotidiana, Mitxelena enseñó a Juanes cómo se hacían las barricas de roble y salieron al bosque, «en el que encontramos hasta un hongo».

Además de estas cuestiones directas a sus ancestros, el compositor colombiano, «de una forma muy natural y demostrando una verdadera preocupación por los temas sociales», se interesó durante la comida por la situación política y económica vasca así como de las elecciones del domingo.

Juanes, «al que le hemos dejado los deberes de seguir la rama Aristizabal que siguió en Colombia», se «emocionó» al final de la comida cuando todo el mundo le cantó de despedida el Agur Jaunak.

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