«El gasto de un coche eléctrico cada 100 kilómetros es de 1,2 euros»

El Centro Meka acogió una charla sobre el futuro y los retos a los que tiene que hacer frente el vehículo eléctrico. José Arce Técnico de la empresa Grau Maquinaria

AITOR ZABALAELGOIBAR.
Oferta. José Arce junto a algunos de los vehículos eléctricos que comercializa su firma. ::
                             AITOR/
Oferta. José Arce junto a algunos de los vehículos eléctricos que comercializa su firma. :: AITOR

El centro Meka ha acogido esta semana un encuentro sobre la situación actual de los vehículos eléctricos, su implantación, sus perspectivas de futuro y los grandes retos que tiene que acometer. José Arce, técnico de la empresa de Granollers Grau Maquinaria dedicada a la comercialización de este tipo de vehículos, se muestra esperanzado por la implantación de una tecnología que se presenta como la principal respuesta a las emisiones de CO2 de los vehículos convencionales, pero sin perder de vista que todavía tiene mucho recorrido por delante para convertirse en una alternativa viable.

- El agotamiento de los combustibles fósiles, las restricciones en las emisiones de CO2 y el auge de la conciencia ecológica son factores que juegan a favor de los vehículos limpios. ¿Estamos abocados a sustituir los vehículos convencionales por coches eléctricos?

- El futuro es de los vehículos verdes, ya sean eléctricos o de cualquier otra tecnología limpia que aparezca. Los coches de motor eléctrico, en sus diferentes versiones (híbrido, hidrógeno o vehículo eléctrico puro), son la solución más inmediata, pero falta una oferta real. El parque actual de vehículos de estas características es del 0,2% del total pero creemos que su implantación será masiva en el futuro. De hecho hay quien apunta que su nivel de expansión podría ser del 10% en 2020.

- ¿Hasta qué punto ha influido la concienciación ecológica en la implantación de estas nuevas tecnologías?

- El vehículo eléctrico es una invención muy antigua. Hay vehículos eléctricos diseñados por Porsche que datan de 1907. Aquellos coches se presentaron como una propuesta innovadora, pero quedaron sin recorrido por problemas de infraestructura similares a los que tenemos hoy en día. Es cierto que hay dificultades que vienen marcadas por carencias en el campo de la tecnología y, más en concreto, por la duración de las baterías, pero el problema más acuciante es la falta de infraestructuras necesarias para que el vehículo eléctrico pueda desarrollarse con normalidad. Apenas hay lugares donde efectuar las recargas, tampoco existe una legislación que contemple el desarrollo de estos vehículos y se plantean serias dudas sobre la capacidad de la red, ya de por si sobresaturada, para atender a la demanda de electricidad en el caso de una utilización masiva.

- ¿Qué diferencias hay entre conducir un coche de combustión y un coche eléctrico?

- El conductor no va a notar ninguna cambio reseñable en la conducción. Teóricamente se puede lograr la misma velocidad o superior a la de un vehículo convencional. Hay marcas, como Tesla, que comercializan coches que alcanzan los 250 km/h. El problema es que esa velocidad exige un consumo tan elevado que la duración de las baterías se sitúa en torno a los 100 kilómetros. Es evidente que el vehículo eléctrico no es viable para afrontar desplazamientos de 200 ó 300 kilómetros debido, entre otras cosas, a que no cuenta con una autonomía suficiente para ello. En la actualidad, el coche eléctrico se mueve en márgenes de 80 y 150 kilómetros de autonomía máxima. A ello se le añade el tiempo que se necesita en cada recarga (con 8 horas para la recarga lenta y 30 minutos para la recarga rápida) así como la falta de una red amplia en la que efectuar esa operación. Estas carencias vienen condicionadas por la falta de baterías preparadas para almacenar energía para largos recorridos, pero esta tecnología está evolucionando y camina hacia equipos con mucha mayor eficiencia en este apartado.

-¿Esa falta de autonomía no es un freno demasiado grande para la expansión de estos vehículos?

- El 60% del uso de los vehículos en las cercanías de las grandes ciudades se dedica a la realización de desplazamientos cortos. Los motores de explosión convencionales no son efectivos en este tipo de trayectos por su elevado consumo, y es aquí donde el vehículo eléctrico puro, en su configuración actual, tiene su nicho de mercado. Una autonomía de 80 kilómetros es suficiente en muchos casos para los desplazamientos diarios de la jornada laboral.

- ¿Hacia qué campos encaminan sus propuestas de comercialización de vehículos eléctricos?

- Nuestro campo de acción está vinculado al entorno urbano y periurbano y, en especial, al objetivo de responder a las demandas de las administraciones locales. Contamos con vehículos para la limpieza municipal, como aspiradoras eléctricas y camiones, y también tenemos motos y triciclos que son muy útiles para los servicios de la Policía Municipal. Son vehículos que no superan los 25 kilómetros por hora pero que tienen una autonomía comprendida entre los 40 y los 80 kilómetros, suficientes para hacer frente al recorrido de una brigada de limpieza o a la ruta de un agente de la Policía Municipal. A ello se le suman motos de diferentes configuraciones que pueden alcanzar los 80 km/h y cuentan con una autonomía de 45 a 50 kilómetros, lo que te permite un movimiento no sólo urbano, sino también interurbano. Haces el desplazamiento y cuando llegas a casa la dejas cargando y, al día siguiente, ya está en condiciones de funcionar otra vez.

- Una de las percepciones que juega en contra de los vehículos de tracción eléctrica es su coste.

- En primera instancia su adquisición puede resultar un 20 ó un 25% más cara que la de un vehículo de combustión, pero se olvida que esta diferencia se puede compensar con los gastos de mantenimiento de un coche eléctrico, que son prácticamente inexistentes. Además de no producir emisiones nocivas para la naturaleza, su uso conlleva un ahorro importante en el consumo, pues el coste de hacer 100 kilómetros es de 1,2 euros, una cantidad mínima a la que un coche de combustión no conseguirá llegar nunca, por mucho que lo intenten.

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