Viaje txalapartari de ida y vuelta

IÑAKI ZARATA
Juanmari Beltran y su hijo Aitor, anoche en Lugaritz. ::
                             JOSÉ MARI LÓPEZ/
Juanmari Beltran y su hijo Aitor, anoche en Lugaritz. :: JOSÉ MARI LÓPEZ

Estrecho se le quedó el escenario e insuficientes las localidades al espectáculo 'Ttakun ttan ttakun' en el espacio Lugaritz. Era el estreno oficial en Donostia de la nueva propuesta de Juan Mari Beltran y por concepto de obra, y seguramente por tirón de público, su representación parecía más lógica en el Teatro Principal.

La nueva vuelta de tuerca sobre el 'ttakun' se presenta acompañando la edición de la obra 'Txalaparta', amplio tratado del especialista en formato de libro-CD-DVD. Libro y espectáculo resumen pasado y presente de la txalaparta. Si la obra editorial integra audio y vídeo, su proyección escénica es multidisciplinar con rico repaso a diversas variantes de percusión de la tradición euskaldun, danza, algo de teatralidad, poesía y audiovisuales. Un resumen de los vibrantes 40 últimos años de una práctica popular que de sentirse agonizante ha devenido práctica archipopular.

Beltran padre y su hijo Aitor, sentados a a la mesa, inauguran la fiesta con su txalaparta de voces onomatopéyicas. Entran seguidamente en escena las variantes de 'kirikoketa' (machaque de la manzana para hacer la sidra), el hondo juego a cuatro txalapartaris sobre madera y piedra, el prensar de la argoma para el ganado o el tañir de campanas (sonido grabado) y 'ttinbilin-ttanbalan' de palancas de trabajo.

Al sensible recitado de JosAnton Artze ('Uxo xuria errazu') le acompaña una txalaparta dolorida, con el miedo de la paloma ante la red o la escopeta. La pareja de dantzaris del grupo Kukai borda sus filigranas y los cuatro percusionistas representan una juerga sidrera haciendo sonar sus vasos sobre la mesa. «Dinbili da dinbili danba», suenan los herreros sobre el yunque y «kas kas kas» el batir de piedras del arroyo. Más triple txalaparta de madera-piedra-hierro. El prefinal es una revisión de la romántica tonada tradicional 'Itsaoa laino dago', con la pareja danzante moviéndose enamorada sobre la mesa. Más la 'agurra' txalapartari a ocho manos. Un intenso y elegante nomadeo desde el entrañable ayer al pletórico hoy del 'ttakun ttakun'.