Cuna de las sagardotegis

Buruntzaldea vive de forma intensa el txotx. Es la comarca de la provincia que cuenta con un mayor número de sidrerías

J.F.M.BURUNTZALDEA.
En la plaza. Sidreros en el inicio de la temporada de sidra en Hernani. ::
                             LAURI/
En la plaza. Sidreros en el inicio de la temporada de sidra en Hernani. :: LAURI

La llegada de la temporada del txotx marca todos los años un momento especial e importante para la comarca de Buruntzaldea. Si las sagardotegis son una referencia en toda la provincia, para la comarca van más allá, forman parte de sus señas de identidad. Dentro de Buruntzaldea también hay diferencias, mientras que Lasarte Oria o Andoain viven de una manera más alejada este punto y aparte en el discurrir del año, Astigarraga y Hernani lo hacen de manera intensa, para lo bueno y para lo malo. Con el importante atractivo de las casas de la sidra, las aglomeraciones en estas dos localidades, las que concentran mayor número de sidrerías de la provincia, están aseguradas.

La sensación de los últimos años es que la situación ha mejorado con respecto a lo que se dio hace algunas temporadas, aunque ello no quiere decir que el desarrollo de una temporada como la sidrera, que va de enero a abril, genere molestias en el vecindario que la sufre más de cerca. Los vecinos del Casco en Hernani y los del centro de Astigarraga están acostumbrados a convivir con la temporada del txotx, en algunos casos disfrutándola y en otros padeciéndola.

Si con algo está unido el nombre de Astigarraga es con el de la sidra y la temporada del txotx. Fuera de la provincia es Astigarraga la que se lleva el nombre, con todo lo que ello conlleva. Eso hace que durante la temporada cuente con un gran número de visitantes, que como afirma un vecino del centro «llegan en manada», en referencia a los muchos autobuses que llegan al polígono industrial Bidebitarte para descargar a los viajeros. Ante esta llegada masiva de visitantes desde el Ayuntamiento se toman medidas especiales durante la temporada. Así, se da un reforzamiento de la Guardia Municipal, que el fin de semana cuenta también con servicio nocturno hasta el cierre de los bares. En este sentido, hay que tener en cuenta que estos establecimientos disponen de un horario especial concedido por el Gobierno Vasco para ampliar su horario de cierre. También hay refuerzo de la limpieza de las calles el fin de semana y de la lectura de los sonógrafos (controlan el sonido generado en los establecimientos hosteleros). Además de ello, se asigna como aparcamiento especial la zona del polígono Bidebitarte.

En Astigarraga lleva años funcionando la mesa del txotx. Formada por representantes del Ayuntamiento, hosteleros y sidreros, hacen un seguimiento al desarrollo de la temporada del txotx, con reuniones mensuales. El alcalde, Bixente Arrizabalaga, busca que este 2010 se desarrolle como el año anterior. «Fue una temporada sin incidencias importantes». Reconoce que por efecto de la crisis «vino menos gente», sobre todo entre semana, aunque los fines de semana «se siguió moviendo mucha gente».

Si Astigarraga es referencia dentro de la temporada sidrera no lo es menos Hernani, que cuenta con un gran número de sagardotegis y con una tradición muy arraigada en torno a las mismas. Hernani le suma, además, el atractivo propio de un municipio de prácticamente 20.000 habitantes. Su alcaldesa, Marian Beitialarrangoitia, aún admitiendo que toda aglomeración de gente conlleva incomodidades añadidas, manifiesta que se conforma con que la temporada discurra por los mismos derroteros del año pasado. «En líneas generales fue bien, parece que en los últimos años se ha calmado», indica. Remarca que en los últimos años, aunque no de forma notable, ha bajado algo la visita a las sidrerías, después del boom de hace 4 ó 5 años, algo que «se nota en el pueblo en relación al número de gente que llega de fuera». Es remarcable el cambio de costumbres que se va produciendo, se está pasando a una mayor asistencia a las sidrerías al mediodía y menos por la noche, incluso los fines de semana, avanzándose de igual manera a un cliente que acude más con la familia que a aquellos que llegaban con el objetivo de la gran fiesta nocturna como casi único aliciente.

La crisis también toca la puerta de los establecimientos sidreros, aunque según Beitialarrangoitia, «por lo que comentan los sidreros, el año pasado se salvó mejor de lo esperado. Se tiene más miedo, como en todos los sectores, a este 2010», resaltando, además, que el de las sidrerías es uno de los motores económicos de la localidad hernaniarras, ya que marca ingresos no sólo a los sagardoegiles, sino también a hosteleros, carniceros, panaderías, etcétera.

Hernani ha vivido, y para algunos sigue viviendo, un problema durante la temporada del txotx, que no es otro que la afección al descanso para los vecinos del Casco Histórico. Existe un convenio firmado entre el Ayuntamiento y los bares, que viene de años atrás, por el que se adquieren compromisos por parte de los establecimientos hosteleros, entre los que se puede citar el uso exclusivo de vasos de plástico, pero uno de los problemas «es de difícil solución», considera la alcaldesa de Hernani, ya que es el relativo al ruido que se hace en la calle a altas horas de la madrugada. «El sonido dentro de los bares está más controlado por los sistemas de insonorización, pero en la calle.». Dentro del convenio que se firma todos los años conlleva el aumento del número de agentes de la Policía Municipal para los turnos de noche, además de contar con 5 operarios más de limpieza para los domingos. Hernani, además, habilita dos zonas para el aparcamiento de los autobuses que traen a personas que acuden a las sidrerías, en Ibai Ondo y Akarregi. Junto a todo ello, cabe reseñar que los viernes y sábado, el autobús urbano de Hernani realiza recorridos por las sidrerías para llevar y traer a personas desde el centro del municipio, con la intención de que se coja el coche.

En Andoain uno de los establecimientos de referencia en la temporada de sidras es Mizpiradi, sidrería situada en plena naturaleza en el barrio de Leizots. «Empleamos nuestra propia manzana y, dependiendo de la cosecha, compramos manzana a los caseríos de la zona», señala Arrubarrena. En su sidrería se mueve normalmente gente de Andoain y de los pueblos de alrededor. «Tenemos un buen ambiente, ofrecemos producto de calidad y la gente disfruta durante la temporada de sidra». Mizpiradi ofrece a sus clientes la opción de llevar la carne y prepararla allí mismo. En estos diez años, la sidrería que regenta Anjel Arrubarrena y su familia se ha hecho con una clientela fija que, temporada tras temporada, sube hasta el barrio de Leizots para degustar una buena chuleta regada con sidra de cosecha propia.

Urnieta se encuentra en un camino intermedio entre los que viven de manera intensa el txotx y los que están más alejados. De hecho, cuenta con más sagardotegis que Andoain o Lasarte Oria. Tiene 5 (Altuna, Urruzola, Eula, Oianume y Setien).

Por otro lado, en Lasarte Oria, ubicada en Illarraltzueta bidea, caserío Soillane, la Otegi Sagardotegia es el referente de este sector hostelero en el municipio. Regentado por Jesús Mari Otegi y su mujer, Pilar Mercader, esta familia de sidreros -es la tercera generación en llevar el negocio, tras sus padres y abuelos- llevan alrededor de 33 años trabajando. «Hace diez años había mucha costumbre de acudir a las sidrerías, y aunque todavía nos visita mucha gente, desde el año pasado se ha notado un bajón importante», explica Otegi, quien achaca la menor asistencia, sobre todo, a la crisis económica. Con el paso de los años, y las nuevas medidas en seguridad vial, como los cada vez más habituales controles de alcoholemia en las salidas o entradas de las carreteras de las sidrerías, los clientes han tenido que aparcar el coche y utilizar otros medios de transporte, como el taxi o los autobuses. Otegi asegura que, en general, los clientes se muestran respetuosos en la sidrería, aunque «siempre hay alguno que acaba pasándose». Con respecto a la cosecha de esta temporada, Otegi se muestra un poco descontento con la calidad de éstas. «En general han salido bastante amargas, aunque todavía podrán mejorar el sabor estando en las kupelas». Asimismo, Jesús Mari asegura que el futuro de este oficio está asegurado. «Aquí hay mucha cultura de sidrerías».