Los hosteleros proponen aplazar la ley antitabaco hasta que pase la crisis

Consideran que la medida va a tener un impacto económico negativo «importante». Critican que algunas sociedades funcionan como «restaurantes encubiertos» y piden que también se les aplique la prohibición

ANE URDANGARINSAN SEBASTIÁN.
Con y sin humos. Koldo Lasa acometió importantes obras para acondicionar su restaurante de Bergara. A la derecha, el cuadro de control del sistema de extracción y aire acondicionado. ::                             MORQUECHO/
Con y sin humos. Koldo Lasa acometió importantes obras para acondicionar su restaurante de Bergara. A la derecha, el cuadro de control del sistema de extracción y aire acondicionado. :: MORQUECHO

Con y sin humos. Koldo Lasa acometió importantes obras para acondicionar su restaurante de Bergara. A la derecha, el cuadro de control del sistema de extracción y aire acondicionado. :: MORQUECHO

El adiós a los humos en bares y restaurantes es ya una noticia anunciada y un mensaje que las autoridades vienen lanzando de forma periódica, aunque aún queda por concretar en qué términos se sustanciará la prohibición de fumar en lugares públicos cerrados y cuándo entrará en vigor. La ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, ha reiterado esta misma semana que su objetivo es conseguir modificar la Ley Antitabaco «a lo largo del 2010», pero que dicha reforma se hará «cuando tenga el máximo consenso político posible». En Euskadi, el Gobierno Vasco trabaja en una modificación de la Ley Vasca de Drogodependencias que tendrá, a grandes rasgos, los mismos efectos, y cuya entrada en vigor se prevé también para este año.

A los hosteleros guipuzcoanos no les parece el momento oportuno para introducir modificaciones de semejante calado, por lo que la Asociación de Empresarios de Hostelería de Gipuzkoa ha solicitado una moratoria hasta que mejore la coyuntura económica.

Su presidente, Mikel Ubarretxena, asegura que a la vista de la experiencia de otros países el impacto económico en el sector va a ser «importante», por lo que entiende que con la actual situación de crisis «no es el momento adecuado» para el endurecimiento legal. Desde la asociación reconocen que la prohibición total de consumo de tabaco en establecimientos públicos tendría efectos beneficiosos sobre la salud del colectivo hostelero, «pero esta medida va a producir un impacto económico negativo que se suma a la situación de crisis que vive el sector», por lo que proponen una reflexión sobre la oportunidad de posponer su entrada en vigor hasta que se consolide la recuperación económica. «Además, nos parece que hay cierta precipitación. ¿Qué pasará si en el intervalo de cuatro meses se aprueban dos normas distintas, una del Gobierno Vasco y otra del central?», se pregunta Ubarretxena.

Esta asociación ha realizado la petición de moratoria en el seno de la comisión jurídico-técnica que puso en marcha la dirección vasca de Drogodependencias. Entre otros, este órgano consultivo reúne a los departamentos de Sanidad, Interior y Cultura, a Osalan, al Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo y a los hosteleros.

Esta semana ha finalizado el plazo de entrega de las alegaciones al borrador que maneja Drogodependencias y entre ellas se encuentra uno de los puntos de fricción: el de la prohibición de fumar en las sociedades. Desde la Asociación de Empresarios de Hostelería de Gipuzkoa argumentan que el sector «ya de por sí está castigado, porque una croissantería o una panadería al final funcionan como cafeterías sin que tengan que cumplir los requisitos que nos exigen a nosotros. Y si además ahora le sumamos las sociedades...».

Ubarretxena subraya que «en absoluto» están en contra de la sociedad, entendida en su concepción tradicional como lugar de reunión de amigos y familiares en el que se juntan, cocinan, comen... «Pero sí es cierto que hay sociedades que han derivado en restaurantes encubiertos, que ofrecen distintos tipos de menús y que incluso sirven bautizos y comuniones con cocineros y camareras. Nuestros clientes son fumadores y no fumadores, pero mucha gente fumadora preferirá ir ahí, donde además no hay horario, es algo más barato...», argumenta Ubarretxena. Por ello, sus asociados entienden que este tipo de sociedades suponen «una competencia desleal y directa», por lo que reclaman que se les aplique la misma normativa que a ellos.

Sanciones

El régimen sancionador también preocupa a los hosteleros, que no quieren convertirse en policías que tengan que enfrentarse a sus clientes para hacer cumplir la ley. «Consideramos que el infractor es quien incumple la ley. Si un señor enciende un cigarrillo en mi bar le podré pedir que lo apague, pero si me dice que no, ¿qué hago?», se pregunta Ubarretxena, quien critica que las sanciones previstas sean mayores para el hostelero -que se penaría como falta grave, con multas de entre 3.000 y 16.000 euros- que para el cliente que consume tabaco en el establecimiento, en este caso considerado falta leve.

Además, añade, a partir de la tercera infracción se contempla el cierre del local. « ¿Y si alguien quiere fastidiar al de la competencia y envía a alguien para que fume? Si ese caso se lleva a juicio, habrá sentencias en contra de este punto que sentarán jurisprudencia... Queremos evitar eso y que se aplique el sentido común. Es como si un señor entrara con una pistola en un bar o en un restaurante. ¿Qué culpa tiene el hostelero?».

El borrador también prevé sancionar al empleado si el titular del establecimiento hostelero no está en el local en el momento de la infracción. «Entonces, ¿a un empleado mío le van a poder multar?», se pregunta Ubarretxena, quien reclama que se suprima la responsabilidad solidaria en los trabajadores, encargados y titulares de los establecimientos respecto al autor material de la infracción.

Hay otras cuestiones relativas a la nueva Ley Antitabaco que preocupan a la Asociación de Empresarios de Hostelería de Gipuzkoa. Una de ellas es la relativa al ocio nocturno. Entienden los hosteleros que «cuando la gente salga de noche a fumar a la calle será la policía municipal quien mantenga el orden en la vía pública, porque la calle no es nuestra. Aquí puede haber problemas, y que en vez de botellón haya cigarrón», con las consiguiente perturbaciones que supondría para los vecinos.

Otros de los asuntos espinosos es el relativo a la venta de tabaco y las máquinas expendedoras. La normativa en vigor autoriza a los locales que permiten fumar para vender cigarrillos, no en cambio a los espacios hosteleros libres de humos. «Ahora se quiere prohibir fumar en todos los bares y restaurantes pero que sí puedan vender tabaco. Nos parece ridículo», dice Ubarretxena, quien recuerda que «de ocho de la tarde a tres de la mañana nos convertirmos en estancos, y los impuestos del tabaco dan mucho dinero al Estado».