El 83% de la anchoa que se vende en conserva procede de caladeros foráneos

Las conserveras deberán seguir importando de Croacia, Argentina e incluso China ante la apertura limitada de la pesquería

ALBERTO ECHALUCEONDARROA.
Una trabajadora llena latas de anchoa en conserva en la empresa Yurrita, de Mutriku. ::                             MORQUECHO/
Una trabajadora llena latas de anchoa en conserva en la empresa Yurrita, de Mutriku. :: MORQUECHO

Las 7.000 toneladas de anchoa que podrá capturar, a partir de marzo, las flotas de España y Francia no serán suficientes para mantener el conjunto de la actividad de las empresas conserveras. La apertura de la veda no significará para nada el fin de las importaciones. Aunque España comprase toda la anchoa que la flota francesa está autorizada a capturar y se hiciese con todo el total admisible de capturas (TAC) aprobado para el golfo de Vizcaya, las 7.000 toneladas cubrirían poco más de la mitad de las necesidades de la industria, con lo que sería necesario seguir importando de Croacia, Italia, Argentina, Marruecos y, en los últimos años, incluso de China, otras 6.000 toneladas de anchoa para igualar las cifras del 2008.

Los cinco años de veda en el golfo de Vizcaya han permitido abrir de par en par las puertas del mercado español al producto capturado en latitudes muy distintas y distantes. Desde el 2005, cuando Bruselas decidió cerrar el caladero ante el colapso de la pesquería, las conserveras que procesan anchoa se han estado surtiendo de producto del Mediterráneo -principalmente de Croacia e Italia-, de uno y otro lado del Atlántico -en concreto de Argentina y Marruecos- e, incluso, del océano Pacífico. Por este motivo, los arrantzales juzgan que «nuestra primera prioridad es recuperar el mercado cuando se produzcan las capturas».

El secretario general de Anfaco, Juan Manuel Vieites, recuerda que, aunque la anchoa del Mediterráneo y de Marruecos es la misma especie que la que se captura en el Cantábrico, las características de una y otra difieren totalmente, con lo que la manipulación no es la misma.

Esa masiva importación ha permitido subsistir durante este tiempo a la docena de empresas vascas, a las 39 firmas cántabras y a la treintena de pequeños talleres que viven de la semiconserva de anchoa.

Cierre de conserveras

La compra de producto foráneos y los pocos ejemplares del Cantábrico que llegaba a puerto después de ser capturadas entre grandes manchas de verdel han dado para capear esa acuciante falta de materia prima. Pero no ha sido suficiente. No todas han logrado superar el bache y, aunque la patronal no maneja datos de los cierres de empresas derivados de la falta de anchoa, desde el sector admiten que alguna sí se ha quedado en el camino.

Según fuentes de la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas (Anfaco), en el año 2008, último ejercicio del que se disponen datos cerrados, importaron 10.535 toneladas de anchoas en salazón y filetes en aceite, por un valor de 24 millones de euros. Mientras, la producción española de este tipo de semiconservas fue de 12.720 toneladas por valor de 92 millones. En resumen, estos datos implican que en el 83% de las latas comercializadas hay producto foráneo, pero el precio de adquisición de esa mercancía apenas supone un cuarto del valor total de la producción total española.

Y es que el procesado de la anchoa en España reporta un gran valor añadido al producto. Si el precio medio de los filetes en aceite y en salazón que se adquieren en Argentina, Croacia o Marruecos alcanzó en el 2008 un precio medio de 2,28 euros por kilo, la comercialización de las latas salidas de las fábricas españolas se venden a una media de 7,25.

Por tanto, en 2008, el valor añadido que las conserveras españolas obtuvieron por la comercialización de las preparaciones importadas superó los 52 millones de euros.