«En las webs y los blogs, todo es a veces fugaz, superficial, muy 'ji ji ji'»

Santiago Carrillo Director de la publicación 'Rockdelux'

IÑAKI ZARATASAN SEBASTIÁN.
«En las webs y los blogs, todo es a veces fugaz, superficial, muy 'ji ji ji'»

Un cuarto de siglo de vida ha cumplido la revista musical 'Rockdelux'. La publicación barcelonesa sigue la estela de muchas propuestas anteriores. En los años 60, 'Quid', 'Fans', 'Fonorama'... En los 70, 'Disco Express', 'El Gran Musical', 'Vibraciones', 'Star', 'Ozono', 'Popular 1'... En los 80, 'Rockespezial', 'Muskaria', 'Ruta 66', 'Metal Hammer'. En los 90, 'El Tubo', 'FM', la franquicia española de 'Rolling Stone', 'Boggie', 'Spiral'. Y más recientemente, gratuitas tipo 'Mondo Sonoro, 'Abarna', 'Go'... Ha celebrado 'RdL' su 25 aniversario con un especial con lo más significativo de la década 2000-2009, en lo musical y también en cine, cómic o literatura. Hablamos con su director Santi Carrillo.

- 25 años ya, unos resistentes.

- Muchos años, sí. En el fondo es nuestro negocio; un negocio difícil, con altibajos. Y ahora con más crisis aún: la económica, los medios de comunicación en general, las discográficas... Pero estamos contentos de haber llegado hasta aquí y pretendemos seguir más tiempo.

- 'Rockdelux' nació en 1984 de una escisión.

- En plena efervescencia de comienzos de los 80 surgieron muchas cosas. Nosotros salimos en 1984 de 'Rockespezial', descontentos con su turbulenta historia. Un año después se irían quienes crearon 'Ruta 66'.

- ¿Por qué ese título 'delux'?

- En principio era 'de luxe', pero se castellanizó. Es que se trató de una fusión de tres revistas: 'Rockespezial', lo que había sido 'Disco Express' y una tercera parte, moderna, comercial, hortera: 'Delux'. Barcelona fue siempre foco editorial de revistas musicales y paralelas. Yo era entonces mero colaborador.

- La revista ha visto nacer y morir muchas iniciativas similares.

- Ha habido de todo, en su momento parecía que las gratuitas nos fagocitaban. Hemos visto pasar muchos cadáveres y aquí estamos. El panorama se ha ido renovando y se mantienen quienes han sabido perdurar y luchar contra los malos tiempos. Viendo esto no como un negocio, que nunca lo fue, sino como algo en lo que te sentías involucrado para seguir.

- ¿Los cambios tecnológicos han hecho mella especial en la prensa musical en papel?

- Cierto, estamos en esa lucha, a ver cómo la resolvemos. Pero ahora la gente tiene más libre acceso a la música y hay más posibilidades de que necesite que le orienten, que le guíen. Al haber tantas cosas hay también muchas malas, nuestra función es testificar lo que nos parece más recomendable.

- Es la virtud del papel escrito.

- Claro, de reflexionar en serio. Porque en las 'webs' y los 'blogs', todo es a veces fugaz, superficial, muy 'ji ji ji'. En el papel queda escrito, para la posterioridad. Hemos intentado explicar las cosas, reflexionar, por qué escoger esto y no lo otro.

- ¿Cómo afecta la crisis general?

- Como a todo el mundo: vendemos menos. Pero contamos con un público fiel y un nombre de calidad desde hace años. Tiramos entre 40-50.000 ejemplares, aunque siempre hay diferencia entre lo que se tira y lo que se vende. Hay picos en los números de enero (quizás por las listas), en los de verano y septiembre y sobre todo con los especiales. Ha bajado un poco la publicidad, como en otros medios. Esperamos capear estos tiempos.

- Se habla en este especial de 'pérdida de identidad de los medios'.

- Antes había verticalidad, una opinión de arriba abajo. Con internet la información es horizontal: todo el mundo parece tener derecho a opinar, sepa o no sobre el tema. Se pierden referencias y la gente se autorreafirma con 'blogs' o 'chats' de intercambio. Pero no todo el mundo puede opinar de lo que sea si no está formado en eso. Nosotros llevamos muchos años trabajándonoslo, especializados en esto.

- ¿De ahí el acierto de los 'Especiales RdL'?

- Nos salen bien, son los que más repercusión tienen: los que más se guardan, se coleccionan, se consultan, se tienen como referencia.

- La revista se ha ido abriendo a temáticas no musicales.

- Sigue siendo eminentemente musical, pero incorpora pinceladas de otros campos de la cultura pop: cine, literatura, cómic... En los 80 hubo una portada de La Fura dels Baus, en los 90 de Quentin Tarantino y luego ha salido la serie 'Perdidos'. Son excepciones.

- ¿Cómo se define 'RdL'?

- Una mezcla entre experiencia e intuición. Abrirnos a estilos que no se trataban en este tipo de revistas; todo era rock y pop y casi no aparecían étnica, electrónica, nuevo flamenco, 'hip-hop'... Fuimos pioneros y desprejuiciar a nuestros lectores, abrir las mentes, ha sido uno de nuestros mejores logros.

- Tenemos acceso total a la música, pero lo que se escucha mayormente, ¿no es muy uniforme?

- Hay mucha más música, pero más desprestigiada; tan al alcance de todo el mundo que no tiene la valoración de antes, su componente más mítico. Se valora la canción, no el disco, con la fugacidad actual hay que enganchar a la gente a la canción antes de que se pase a otra cosa. Nuestra función es precisamente poner un poco de luz, explicar por qué pasan cosas, qué destaca, qué merece la pena.

- Se dice que 'RdL' es pedante.

- Lo somos, ja, ja. No estamos contra lo comercial, en la revista salen cosas comerciales que creemos buenas y la gente se lo toma como una provocación. Pero lo más interesante del arte suele ser oculto, raro, 'underground', difícil y es de lo que solemos hablar. No porque sea raro sino porque es caldo de cultivo de lo más interesante.

- En la lista de la década están los vizcaínos Atom Rhumba y los guipuzcoanos Lisabö, Anari, Single, Ibon Errazkin y La Buena Vida. Está también Mikel Laboa, ¿no será porque ya ha muerto?

-No. No. Lo pusimos también en la lista del 'RdL' especial sobre los mejores discos del siglo XX. El estaba por encima de la media, lo que hacía trascendía. Aunque no entiendas el vasco su música transmite unas sensaciones de sutilidad y belleza que a mi me encantan.

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