Italia se sonroja con el caso de Eugenio Bani, positivo a los 19 años con gonadotropina

B. U.SAN SEBASTIÁN.

El ciclismo italiano se ha visto sacudido en los últimos días por las revelaciones de un corredor de 19 años, Eugenio Bani, que fue declarado positivo con una hormona femenina, la gonadotropina, que se usa como producto dopante en hombres para estimular la producción de testosterona endógena. Fue descalificado durante 21 meses.

Bani ha hablado con varios medios informativos italianos a los que ha descrito, con todo lujo de detalles, los productos que le ponían en su equipo. Ha citado inyecciones intramusculares, reconstituyentes, ácido fólico, excitantes, confirmando que muchos de los productos que utilizaba los tenía guardados su equipo en un frigorífico.

Además ha asegurado que todo el equipo en el que corría seguía el mismo programa. Dio positivo en el campeonato italiano de aficionados y ha afirmado que «no sé por qué di positivo. Yo no he tomado nada en mi casa, salvo lo que me recomendó el equipo. Mis padres no saben nada de medicina. Me ponían (en el equipo) todo lo que se utiliza para la recuperación».

El equipo, Ambra Cavallini Vangi, en el que corría y con el que dio positivo, reunía a los corredores, según ha afirmado Bani, «en una localidad llamada Empoli Bagnara, donde nos ponían las inyecciones. Nos la ponían un ex enfermero y uno de los dirigentes. Nos decían que eran vitaminas. Lo mismo que a mí se las ponían a otros compañeros», ha afirmado Bani, que ha declarado ante la procuraduría del Comité Olímpico Italiano, a la que ha contado todo lo que sabía.

También ha dicho que «los dirigentes de mi equipo tenían una gran relación con los responsables de la federación italiana. Lo que sé es que yo no me he dopado. También sé que no he sido el único corredor del equipo que ha seguido el mismo programa que yo. Estoy convencido de que no he sido el único al que le ha sucedido algo así sin saberlo».

Bani volverá al ciclismo en el equipo Amore&Vita, que dirige Ivano Fanini, un azote contra el dopaje en Italia, que siempre ha acogido en su equipo a corredores que han dado positivo y han querido volver a correr en un ciclismo distinto. Su equipo estuvo patrocinado algunos años por el Vaticano.

«Sé que tengo cualidades para ser ciclista y sé que yo no me dopado. Quiero demostrar que se puede hacer un ciclismo limpio, que se puede correr sin doparse».

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