Herido un cazador por un disparo fortuito en Lezama

Vecino de Gernika, recibió un impacto de bala por parte de un compañero en una batida de jabalí

AINHOA DE LAS HERASBILBAO.

Un joven cazador de Gernika de 29 años permanece ingresado en el hospital de Cruces después de recibir un balazo accidental en una axila durante una batida de jabalí ayer en Lezama. El accidente se produjo alrededor de las dos y diez de la tarde en una zona boscosa, ubicada entre las localidades de Lezama y Larrabetzu, junto a la ermita de San Antolín, según informó un portavoz del Departamento de Interior.

Al parecer, el joven guerniqués formaba parte de una cuadrilla de aficionados a la actividad cinegética, que no puede superar los 45 -en Gipuzkoa son 40- miembros ni tener menos de nueve, según la normativa del Departamento de Agricultura de la Diputación de Vizcaya. La temporada de caza del jabalí se abrió el pasado 13 de septiembre en Vizcaya y se prolongará hasta el próximo 31 de enero -en Gipuzkoa se abrió una semana antes y durará hasta el próximo 28 de febrero-. Pero no es totalmente libre, sólo pueden cazar los domingos, de ocho de la mañana a cinco de la tarde.

Justo en esa franja horaria, cuando salió una manada de estos animales, uno de los participantes en la batida disparó, probablemente con un rifle, contra un jabalí, con tan mala suerte que la bala le alcanzó a un compañero. El impacto se produjo en una axila. El joven, que presentaba orificios de entrada y de salida, cayó fulminado al suelo entre muestras de dolor, indicaron algunas fuentes. Sus compañeros llamaron al 112 para que avisaran a los servicios de emergencias.

Ante la premura que exige un caso de herida por arma de fuego, SOSDeiak movilizó al helicóptero de Osakidetza. La aeronave trasladó al herido hasta el helipuerto del BEC, donde fue recogido por una ambulancia que le llevó a su vez al hospital de Cruces. Ingresó con heridas de pronóstico reservado. El hecho de que el proyectil no quedara alojado en el cuerpo restaba gravedad a su estado, señalaron fuentes médicas.

Cada año, la Diputación de Vizcaya sortea las «manchas» -zonas geográficas- donde podrán cazar las cuadrillas de aficionados. Estos deben respetar una serie de normas, como abatir prioritariamente a los ejemplares más jóvenes y pequeños del grupo, así como respetar al primer jabalí o guía de la manada, que suele ser una hembra adulta. También deben abstenerse en «días de nieve y fortuna», ya que con condiciones meteorológicas adversas, los animales están indefensos.