Cuando rodé en Cuba...

Finaliza en La Habana la filmación de 'Dragoi ehiztaria', la película en euskera más cara

MIKEL G. GURPEGUILA HABANA.
'Dragoi ehiztaria'/
'Dragoi ehiztaria'

Anécdota 1: «Baaai». Durante el rodaje de una secuencia de 'Dragoi ehiztaria', uno de los personajes secundarios, encarnado por un intérprete cubano, tiene que decir una única palabra, «bai», pero abre la boca y le sale un tremendo «baaai» con sonoro acento cubano. El equipo vasco no puede reprimir la risa y, ante la incapacidad del actor cubano para pronunciar un «bai» menos caribeño, la secuencia acaba solventándose cambiando la palabra por un mero asentimiento con la cabeza.

Anécdota 2: El dormilón. En mitad de la secuencia más espectacular y ruidosa del rodaje, con un potente helicóptero MI-25, el mayor del ejército cubano, levantando polvo, carreras y ráfagas de disparos simulados, más el bullicio propio de la filmación, un figurante cubano que hace de muerto permanece impasible. Incluso en los ratos en que se interrumpe el rodaje y sus compañeros que hacen de supuestos cadáveres se incorporan bajo el sol. Agustín Raúl Pérez León, setenta años, bromeará después, aún con la mancha de falsa sangre en el cuerpo: «me morí de verdad». A pesar del ruido reinante, confesará, «me quedé dormido».

Sólo son dos puntos para el largo anecdotario de la segunda gran coproducción vasco-cubana, quince años después de la comedia 'Maité', cuya claqueta final acaba de sonar en La Habana. 'Dragoi ehiztaria' ('El cazador de dragones') está dirigida por Patxi Barco y protagonizada por Asier Hormaza. Y, desde luego, no es una película más.

Leemos la letra pequeña del plan de filmación de un día concreto: «55 extras, 4 figurantes especiales. 19 armas, efecto ráfagas, humo/fuego, impactos, stopines. Helicóptero, vehículo Gorka, ambulancia».

Por cierto, en Cuba llaman 'stopines' a los petardos situados en el suelo para simular impactos de disparos. Con 2,5 millones de euros de presupuesto, estamos ante la película rodada en euskera más cara de la historia y una de las más ambiciosas producciones del cine vasco en general. Aunque el filme, con guión de Angel Amigo, trata de despertar una reflexión final sobre la violencia (el protagonista es un 'poli-mili' implicado en las guerrillas centroamericanas), es también un espectáculo de acción, amor, aventuras e intriga.

Si no una superproducción internacional, sí es 'Dragoi ehiztaria' una gran producción infrecuente en nuestra cinematografía. Patxi Barco, el director, reconoce cierto «vértigo» ante su sensación de «hacer otro tipo de cine. Es como cabalgar por una vez en un purasangre, en lugar de estar sobre un caballo trotón».

Asier Hormaza, el protagonista absoluto del filme (está presente en 119 de las 120 secuencias) se muestra orgulloso de participar en una película hablada en euskera y potente en medios. «Nos lo merecemos. Pienso que va a ser una película muy especial en la historia del cine vasco. Será un estupendo referente de lo que se puede hacer, no sólo en cuanto a medios técnicos sino también por su contenido, el alma de la historia».

El actor, que también encabezó el reparto del primer largometraje de Patxi Barco, 'El final de la noche', apunta que «alguna vez reclamé una historia de peso, seria, de verdad, sobre ETA. Siempre he pensado que esto tenemos que contarlo nosotros, y ahora he tenido la fortuna de poder participar en esta película».

Comer aparte

Cada jornada, el rodaje se interrumpe para comer y todos los miembros del equipo, vascos y cubanos, hacen la cola para acceder a los mismos platos de arroz con frijoles. Un detalle aparentemente menor que ha marcado la diferencia. En Cuba se realizan cada año del orden de seis largometrajes propios y otras tantas coproducciones. Los técnicos del ICAIC, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, están acostumbrados a prestar sus servicios a equipos de medio mundo. El trato suele ser profesional, correcto, pero distante. Los extranjeros siempre comen aparte.

Pero los vascos, no. Y eso ha influído en la química entre la docena de vascos y el centenar de cubanos. «Más que dos equipos hemos formado uno solo vasco-cubano», expresa Ion Collar, director de producción.

Los caribeños se deshacen en elogios hacia los de Euskadi. Magdalena Álvarez, responsable del maquillaje (tiene un Goya por 'Tirano Banderas'), comenta que «llevo 36 años haciendo cine y realmente nunca he encontrado un grupo en el que puedas opinar y te escuchen con tanto respeto como éste. En todo grupo suele haber alguien pesadísimo, y aquí no. Le he preguntado a Carlos Acosta si todos los del País Vasco son así».

Los piropos hacen también el camino de vuelta. «La experiencia de la cinematografía cubana es increíble, con un nivel altísimo -destaca Patxi Barco- y la han puesto al servicio de nuestra película».

Aunque la acción de 'Dragoi ehiztaria' no transcurre propiamente en Cuba sino en El Salvador y Nicaragua, las similitudes en el paisaje, la idoneidad de las localizaciones y la estructura cinematográfica han hecho de Cuba el escenario ideal para su rodaje. «Probablemente, esta película no podría haberse hecho en ningún otro lugar del mundo -asegura Barco-. Rodar en Cuba nos ha multiplicado por diez las posibilidades».

Desde 'Maité'

'Dragoi ehiztaria' tiene un lejano referente en 'Maité', la primera coproducción vasco-cubana, que daría pie a una posterior teleserie en Euskal Telebista.

Angel Amigo produjo aquella cinta hace quince años y, tras mantener una relación estable con el ICAIC, es ahora director del proyecto y guionista en 'Dragoi ehiztaria'. Entre ambas producciones hay otra unión. En 'Maité' hacía de traficante de angulas el actor habanero Carlos Acosta, que a raíz de la serie se instaló en Donostia. Ahora ha regresado durante unas semanas a la isla, para trabajar en 'El cazador de dragones'.

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