«La política te transforma con consignas, no te deja ser tú misma»

Lleva tres años presidiendo el ente de participación ciudadana y no descarta que pueda continuar. Lucía Garbayo Presidenta del Foro Ciudadano Irunés

Lucía es una mujer entregada a las causas de la ciudadanía. ::                             FENANDO DE LA HERA/
Lucía es una mujer entregada a las causas de la ciudadanía. :: FENANDO DE LA HERA

Es una 'ciudadana coraje' por las personas, por el beneficio de sus vecinos que son todos los irundarras. Sobre todo, por los mayores, por los que siente especial empatía y cariño; por los que no se pueden valer por sí mismos y no cuentan con las ventajas y ayudas que reciben otros segmentos ciudadanos menos favorecidos, con movilidad física. Se da a todo y más, a las buenas causas, siempre según su particular óptica, su forma de ver las cosas y los estados de situación. Tiene grandes amigos pero también una serie de detractores. Eso le pasa a quien trabaja por el pueblo, le sucede a Lucía Garbayo Bonilla, pedazo de mujer que nació hace 71 años en Zaragoza (¿cuántos conocían el dato...?), pero que a los dos años ya estaba en Irun. Casada con el no menos popular Paco Etulain, es la amatxo de Maite. No tiene nietos naturales pero sí dos 'postizos', que son Iker y Naia, los hijos de Ernesto Amantegi y Maite. «Son como de mi familia», afirma orgullosa. Ha trabajado con los Thalamas en el comercio Mirón (Pº Colón), hasta que se casó. Luego, «¡Hala, a casa, siguiendo la moda!». Le gusta la playa y pasear, lo mismo que estudiar. Está enfrascada en Formación Permanente, dentro de la Escuela de la Experiencia. Es próxima, cariñosa y entrañable.

- Lucía, se te quiere, se te admira.

- Yo también tengo amores maravillosos y colección de detractores. Pero eso último es algo que no me preocupa, porque siempre trabajo en conciencia y la tengo muy tranquila; luego también lo estoy yo.

- Vamos con Lucía la niña...

- No hay mucho que contar. Fui a la escuela de doña Leoncia, como el alcalde Santano. Fui muy amiga de ella, hasta su muerte. Luego seguí en las monjas de San Vicente de Paul, donde hice la comunión. Y después a la escuela en Francia, hasta los 17 años. Con esa edad desfilé como cantinera en la desaparecida Compañía de La Renfe. Un año más tarde empecé a trabajar con los Thalamas y lo dejé a los 22, cuando me casé, que fue el mismo día de mi cumpleaños. De manera que el próximo 25 de febrero celebramos las Bodas de Oro, evento que nos ilusiona mucho. Oye, que te he contado mi vida, ¿no?

- Pues ahora dime cómo es que te dio por el Foro Ciudadano Irunés.

- Bueno, yo siempre he sido una persona muy inquieta. Fui la primera presidenta en Gipuzkoa de una APA, en el Instituto Pío Baroja. Luego estuve en las Asociaciones de Vecinos de San Miguel y Dumboa. También fui voluntaria con los Donantes de Sangre.

- Un buen rodaje, ¿no es cierto?

- Sí y entré en el foro que promovió el Ayuntamiento. Duró tres meses, pero muchos (100 miembros de los 300 iniciales) pensamos que el ente debía ser permanente, se oficializó y aquí estamos...

- (...)

- Y seguimos los que nos involucramos y adquirimos un compromiso serio. Soy fundadora y llevo tres años como presidenta. ¿Que si voy a seguir? Estoy en un dilema porque veo que se ha conseguido mucho, porque se ha trabajado mucho. Y no es fácil dejarlo porque hay temas por rematar, pero el problema es el recambio y el compromiso de las personas.

- Con ese bagaje te veo como una mujer peleona.

- Siempre he sido muy luchadora y salto todas las barreras. Soy muy positiva y pienso que los temas se pueden sacar adelante.

- ¿De qué madera hay que ser para meterse en tanto 'sarao'?

- Está mal que lo diga, pero hay que ser muy generosa y tener amor al prójimo. Sin esas premisas, no habría nada que hacer; sobre todo viendo que la gente es muy egoísta e individualista.

- Lo escribí en su día: «Sois los otros concejales...»

- Pues igual, sí. En su día, en 1978, me propusieron para edil, pero entonces y ahora me niego rotundamente. Pienso que la política te transforma y no te deja ser tú misma. Para tratar a personas, no podría anteponer las consignas que te marca un partido. Me gusta decir lo que pienso y no estar atada.

- Sé que no recibes ninguna contraprestación material, pero quizás sí de orden moral, ¿o no?

- Me siento tranquila conmigo misma, aunque sé que siempre se puede hacer más.

- ¿Cómo te llevas con el alcalde?

- Bien. Es un hombre que escucha. No me puedo quejar aunque discrepemos en algunos temas.

- ¿Y con el resto de las fuerzas municipales?

- Me llevo bien con todos los grupos. Los respeto y me respetan. Se ha creado una relación personal agradable, aunque, cuando tengo que soltar, suelto.

- Ponle nota a la participación ciudadana irundarra.

- No es óptima precisamente, la gente va por libre y quiere que se le solucione todo. Eso sí, sin mover un dedo. Hay, además, casos paradigmáticos de lo contrario. Por ejemplo, de la gente que trabaja sin ánimo de lucro en el Centro de Encuentro de Bentas para hijos de padres separados. Han trabajado muy bien y ahora se cierra el centro para crear otro más caro en Donostia. No entiendo cómo las instituciones se pueden cargar algo que funciona bien. A veces los políticos nos meten en cada berenjenal... Nosotros, desde el Foro, vamos a trabajar duro por solucionar lo que consideramos un error. Estamos en ello, aunque falten pocos días para el cierre.

- Generalizando, ¿cómo ves el Irún de casi 2010?

- Bueno, se han hecho muchas cosas y hay otras por terminar, pero debemos seguir mejorando. Lo que no me gusta es que no se resuelvan esas pequeñas cosas del día a día que perjudican mucho al ciudadano y que no se tratan debidamente.

- ¿Cómo te gustaría que fuera el Irun del futuro?

- Sueño con un Irun comprometido con su pueblo, que la gente se conciencie de lo necesario que es trabajar, por ejemplo, en este Foro. Se sorprendería de los resultados que acabaría obteniendo.

- Insisto, vas a seguir presidiendo el Foro.

- Hay una asamblea en enero y entonces se decidirá lo que haga falta. Hay cosas que me gustaría rematar, pero tampoco me disgustaría quedarme en un segundo plano, en absoluto.

- Oye, que enhorabuena y no te lo digo para darte coba, sino de verdad, con el corazón.

- Pues, gracias, pero que se sepa que este trabajo lleva mucho tiempo, el que le quitas a la familia. En mi casa no tengo ese problema, porque Paco me comprende y me ayuda. Y yo le doy las gracias a mi marido por su gran generosidad.