El nuevo obispo afrontará «el día a día sin prejuicios»

Munilla, que conoció el manifiesto a través de internet, evitó hacer valoraciones sobre el documento

A. C.SAN SEBASTIÁN.

El nuevo obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, aseguró ayer que afrontará «día a día y sin ningún tipo de prejuicios» la labor apostólica que le han encomendado en la diócesis donostiarra, según fuentes próximas al prelado.

Munilla, quien declinó pronunciarse sobre el manifiesto contrario a su designación que hizo público la mayoría del clero guipuzcoano, se expresó así a través de sus más inmediatos colaboradores. Las mismas fuentes explicaron que Munilla, todavía máximo responsable de la iglesia de Palencia hasta su despedida el próximo 3 de enero, se enteró de ese manifiesto a través de internet.

El prelado, nacido en San Sebastián en 1961, conocía desde su designación las opiniones contrarias a su llegada a Gipuzkoa. En declaraciones a este periódico el pasado 25 de noviembre, Munilla se refería a una carta publicada por 178 cristianos guipuzcoanos, en la que afirmaban haber vivido el nombramiento del nuevo obispo con «profundo dolor e indignación». «Escucho su declaración con respeto, aunque no la comparta», aseguraba el prelado, que valoraba a continuación el llamamiento que, según él, los firmantes realizaban para acogerle como nuevo obispo y «colaborar todos en el proyecto marco diocesano de 'Una Iglesia al servicio del Evangelio'».

«Comunión interna»

Tres días antes, el obispo saliente de San Sebastián, Juan María Uriarte, apeló ya a la unión de todos los presbíteros, religiosos y laicos de Gipuzkoa sabedor de los recelos que podía suscitar la designación de Munilla. Uriarte, actual administrador de la diócesis, apelaba a cultivar y expresar la unidad con fe «aún en medio de las dificultades».

Y es que la actitud de Munilla durante su labor pastoral en Zumarraga, con cierta independencia respecto a las directrices pastorales de Uriarte, le granjeó ya recelos. Por eso, Uriarte llamaba a que el nuevo obispo hiciera un esfuerzo por favorecer la «comunión interna» de la diócesis.