Aldai vuelve a la vida como parque

Las obras de nuevo parque de Aldai apuran los últimos remates antes de su inauguración. El antiguo cementerio resucita transformado en un parque caracterizado por su cubierta textil

KEPA OLIDENARRASATE.
Cubierta. La arquitectura textil que cubre la plaza donde se enclava el quiosco tiene una superficie de 700 metros cuadrados y tensada por 6 aristas están ancladas al suelo./
Cubierta. La arquitectura textil que cubre la plaza donde se enclava el quiosco tiene una superficie de 700 metros cuadrados y tensada por 6 aristas están ancladas al suelo.

Aldai vuelve a la vida transformado en un parque cuya inauguración se adivina próxima. El viejo cementerio de la localidad, reconvertido en zona de ocio y esparcimiento, apura los últimos remates de una obra iniciada en primavera y que «se desarrolla de acuerdo con los plazos previstos», según apuntaba el arquitecto vizcaíno Aitor Ruiz. Este, junto con el ingeniero de caminos Igor Urrutia, es el autor de un proyecto cuya redacción ha exigido «sensibilidad y delicadeza añadidas», como corresponde a un antiguo camposanto.

Desde hace algunos días, todas las miradas se posan sobre uno de los elementos más singulares del diseño urbanístico ideado por Ruiz y Urrutia. La cubierta textil de 700 metros cuadrados de superficie que se levanta sobre esta plaza con quiosco está llamada a convertirse en uno de los emblemas del nuevo parque. Se trata de un elemento de arquitectura textil rígida que se caracteriza por sus seis aristas -una alta y una baja alternativamente- y que se halla anclado al suelo mediante unos tensores que le dan un llamativo aspecto como de vela al viento.

Su orientación, además, contribuye a dar sombra a las gradas dispuestas en anfiteatro contra la ladera de Aldaigain. El quiosco que se levanta en medio de la plaza cubierta se sitúa, a modo de escenario, en el foco de atención del graderío. De hecho, el diseño de esta plaza está pensado para acoger la celebración de eventos, actos, conciertos o cualquier otra actividad pública. Hay quien, como Alternatiba-Zutik y Aralar, abogan por designar este lugar como escenario idóneo para la celebración de funerales civiles.

Los actos que se desarrollen en el quiosco estarán a cubierto de la lluvia, y sus espectadores, al menos en verano, podrán seguir los acontecimientos disfrutando de la sombra proporcionada por la cubierta textil.

La iluminación también tendrá un carácter especial en este lugar. Sus diseñadores han previsto colocar una iluminación vertical que parte de abajo hacia arriba para ir a dar contra la cubierta textil, y ésta, con su color blanco, actuará de difusor de la luz que recibirá del suelo. Además, la plaza dispondrá de un wáter público -que incluirá cambiador para bebés- en un hueco bajo la escalera aneja que sube hacia Aldaigain.

Toda una serie de detalles y exquisiteces rodearán a este nuevo parque que, para algunos, es menos verde de los esperado. Los más verde se situará en el área llamada de lectura, la más sombría y donde se levantan los árboles heredados del antiguo cementerio. Junto a ella se conserva un antiguo panteón que sirve de testimonio del origen funerario de este enclave pero que se conserva por razones prácticas. Su belleza arquitectónica servirá para acomodar en su interior el cuarto de instalaciones.

El nuevo parque, como explicaba su arquitecto Aitor Ruiz, se divide en distintas áreas dinámicas y estáticas. Toda la parte oeste -hacia Maala- y central del mismo forman parte de la zona estática, con vías de paseo. La parte estática corresponderá a la plaza cubierta y su anfiteatro.

En el extremo de la arista sur de la cubierta textil -haciaLegarre- se han dispuesto unas bancadas con una inclinación especiales donde poder recostarse al sol, sestear, leer... Será el solárium. Y a mitad de camino entre las zonas dinámica y estática, si situará un parque infantil al abrigo de un graderío elevado contra la ladera.

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