La ciudad perdida

Vascos es el nombre de una enigmática ciudad de Toledo que en el siglo XI perdió a sus tres mil habitantes y nadie sabe por qué

JUAN VICENTE MUÑOZ
Vista del interior de la antigua ciudad de Vascos, en Toledo, con su muralla al fondo. ::
                             J. C. L. M./
Vista del interior de la antigua ciudad de Vascos, en Toledo, con su muralla al fondo. :: J. C. L. M.

La simple visión de las ruinas de Ciudad de Vascos alberga algo que sobrecoge. Su ubicación, en una zona escarpada de la comarca toledana de La Jara, muy cerca de la provincia de Cáceres, es enigmática. En medio de un gran encinar, junto al río Huso y alejado de núcleos habitados se descubre lo que queda de esta ciudad que nada tiene que ver con Euskadi a pesar de su denominación. Su aislamiento ha favorecido su conservación y ha evitado su expolio aunque a lo largo de los siglos los campesinos de la zona han excavado tumbas de los dos cementerios de la ciudad en busca de un supuesto 'tesoro de oro' que, según una de las leyendas de Vascos, fue enterrado antes de que sus habitantes la abandonaran.

Su fundación y posterior abandono son todo un enigma así como su nombre: Vascos. Esta ciudad musulmana llegó a contar con 3.000 habitantes que, misteriosamente, la abandonaron a finales del siglo XI. Desde entonces nadie volvió a habitarla, como si una extraña maldición hubiera caído sobre ella. La Ciudad de Vascos es hoy un importante yacimiento arqueológico situado en Navalmoralejo (Toledo) en torno al cual todo es misterio y multitud de incógnitas por descifrar. Cientos de preguntas a las que la última campaña de excavaciones, recién finalizada, no ha sido capaz de dar respuestas.

La elección de este inhóspito paraje para levantar una ciudad pudo responder, según algunos historiadores, a un propósito defensivo en plena Reconquista pues servía para vigilar el paso del Tajo a los Montes de Toledo en una zona fronteriza durante el califato omeya.

Otros estudiosos de Vascos creen que la ciudad se fundó para explotar las minas de oro y hierro de las cercanas Rañas de Jaeña y basan su afirmación en las escorias encontradas en las excavaciones. En cualquier caso, el poblado pasó a la historia con el nombre de Vascos, derivación fonética de alguna palabra árabe. Aquí, algunos estudiosos del tema como el historiador local Raúl Paniagua creen que Vascos procede de Basak, uno de los tres distritos territoriales de Talabira, la actual Talavera de la Reina.

Un misterio

Si su origen y nombre son un misterio, su declive y abandono total lo son aún más. En el siglo XII ya no quedaba uno solo de sus moradores. En su momento de esplendor llegó a ser una ciudad de tamaño medio. Hace mil años la Península Ibérica no llegaba a los cuatro millones de habitantes, y ciudades como Málaga y Zaragoza tenían una población de 15.000 habitantes frente a los 37.000 de Toledo, los 27.000 de Almería o los 26.000 de Granada. Es en este punto donde se entretejen historia y leyenda. Historiadores que han estudiado Vascos en profundidad como Ricardo Izquierdo o Fernando Jiménez de Gregorio afirman que la ciudad se despobló tras la conquista de Talavera por los cristianos en 1.083, como un efecto más de las guerras de frontera.

Otros apuntan a una extraña epidemia -algún tipo de peste o de gripe- como azote letal de los vecinos, que ahuyentó a los pocos supervivientes.

Y siempre hay quien se abona también a la tesis de los extraterrestres. Treinta y cuatro años de excavaciones sistemáticas no han respondido todavía a los principales interrogantes de Vascos: el porqué de su nombre, su origen y su abandono total durante nueve siglos.

La última campaña de excavaciones, finalizada hace un mes, se ha centrado en áreas de la muralla y en el barrio comercial. Como frutos han logrado descubrir dos calles del recinto destinado al comercio, así como piezas cerámicas, elementos de hierro y bronce y algunas monedas.