Una lonja de diseño para Pasaia

Las históricas y obsoletas instalaciones darán paso a un nuevo edificio singular. Cinco estudios de arquitectura se disputan la redacción de un proyecto que prevé espacios de uso ciudadano con vistas excepcionales a la bahía

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.
Una lonja de diseño para Pasaia

La lonja de pescado de San Pedro, uno de los lugares emblemáticos y con más historia de la bahía de Pasaia, se derribará el próximo año. En su lugar se levantará una nueva lonja que conjugará un diseño cuidado, la eficiencia de las instalaciones y la integración urbana en el entorno. Además, se quiere aprovechar su privilegiada situación como balcón sobre la bahía para abrirla al uso de los ciudadanos, mediante la instalación de un restaurante o cualquier otra actividad de disfrute público.

La lonja rezuma hoy en día tanta historia como roña. Carece de registro sanitario y el Gobierno Vasco no permite su renovación debido al mal estado general de las dependencias.

Un informe elaborado por Azti indica que la lonja «consta de unas instalaciones obsoletas» y añade que «pueden darse situaciones de incumplimiento de alguna normativa». En concreto, la lonja de la asociación de armadores «muestra un grado de deterioro elevado en suelo, paredes y puertas. El techo no es higiénico y las instalaciones están muy anticuadas».

Red contra cascotes

Un recorrido por el interior de los edificios permite apreciar techos descascarillados (una red evita que los cascotes caigan sobre los operarios o en las cajas de pescado), cañerías oxidadas, suelos sucios y un desorden generalizado.

Mantener la cadena de frío, algo básico para esta actividad, es una quimera. En resumen, una infraestructura obsoleta, aunque plena de actividad y de futuro.

Esta precaria situación tiene sus días contados. Las obras de construcción de la nueva lonja arrancarán a finales del próximo año, con un plazo de ejecución de 24 meses. Los estudios geotécnicos ya se han iniciado. El presupuesto alcanzará los 15 millones de euros, aportados por la Autoridad Portuaria (9 millones), el Gobierno Vasco (3 millones) y la Diputación (3 millones).

No se van a escatimar medios y este presupuesto puede ser ampliado. Las instituciones implicadas son conscientes de que la lonja se convertirá en el símbolo del arranque de la regeneración de la bahía de Pasaia. La iniciativa cuenta con todos los parabienes, incluido el de los vecinos, de forma que le tomará ventaja al otro proyecto clave de la regeneración, el desarrollo urbano de La Herrera.

La apuesta por convertir la lonja en un hito urbano y arquitectónico se traduce en el concurso convocado por la Autoridad Portuaria para el diseño de los nuevos edificios. Al mismo se han presentado cinco equipos de renombre y con experiencia contrastada en este tipo de instalaciones (consultar ficha). Entre ellos Alejandro Zaera, el arquitecto madrileño autor de la archifamosa terminal internacional portuaria de Yokohama. El ganador se dará a conocer el próximo mes.

Los arquitectos tienen ante sí una oportunidad de oro para lucirse. La lonja dispone de tres edificios: pescadería 1 (el más cercano a Txintxerpe), pescadería 2 (en el centro) y la fábrica de hielo (el cubo frente a la iglesia de San Pedro). Enfrente, la bahía, San Juan, Jaizkibel... una postal que supone un valor añadido.

Altura, como la actual

El proyecto contempla el derribo de los tres edificios. En su lugar se levantarán unas nuevas instalaciones, con una altura máxima de 12 metros (similar a la actual) y una superficie de 9.500 metros cuadrados, 2.500 menos que la ocupada actualmente. La altura podrá ser superior en el caso de que los arquitectos presenten alguna iniciativa de interés. En todo caso, su aprobación requerirá del visto bueno de los vecinos.

La nueva lonja dispondrá de una planta de sótano, destinada a aparcamiento para coches y furgonetas. Una planta baja, donde se comercializará el pescado y se habilitarán los módulos para mayoristas y minoristas. Finalmente, en la planta primera se dispondrán oficinas y los usos terciarios que se propongan.

Los equipos de arquitectos tendrán libertad para aportar ideas sobre usos distintos a la actividad pesquera. Entre estos se encuentran restaurantes, cafeterías, tiendas o salas de conferencias. En definitiva, se pretende que la lonja sea accesible a los ciudadanos, dada su ubicación en un lugar con unas vistas magníficas y en mitad del paseo entre Txintxerpe y Puntas.

De alguna manera, se intenta una integración parecida a la lograda en la lonja de Hondarribia, rematada en la cubierta con una terraza y un restaurante abierto a la bahía de Txingudi.

Esta iniciativa, sin embargo, presenta dificultades. La actividad de la lonja es incompatible con la presencia de personas ajenas a la misma. De hecho, el paseo por los muelles de la lonja está prohibido, interrumpiendo el recorrido por el litoral. Los arquitectos tendrán que proyectar un acceso que no interfiera con la actividad pesquera.

La Autoridad Portuaria tiene especial interés en que la nueva lonja tenga personalidad arquitectónica. De hecho, en los criterios de valoración de los proyectos se sitúa en primer término la funcionalidad de las instalaciones e, inmediatamente después, la «calidad arquitectónica y formal en la inserción del edificio en el entorno urbano y portuario, teniendo en cuenta que el proyecto forma parte de la regeneración de la bahía de Pasaia».

Actividad pesquera

La lonja se comenzó a edificar en 1946. El edificio ha ido creciendo a lo largo de los años y se ha sometido a diversas reformas, la última en 2004, en la fábrica de hielo.

La instalación ha vivido épocas de esplendor. En la actualidad, la lonja es utilizada por unos 45 barcos. Este año se calcula que se descargarán 15 millones de kilos de pescado, un 30% más que en 2008.

En el puerto, según datos de Azti referidos a 2006, se desembarcan más de ochenta especies de interés comercial. Las principales son la merluza europea (52%), seguida del verdel (18%), sardina (7%), rape (4%), chicharro (4%) y bonito del norte (3%).