Helicópteros de la Armada persiguieron a los piratas al abandonar el 'Alakrana'

Los secuestradores se enfrentaron entre ellos al repartirse una parte del botín antes de huir del pesquero. El dinero pudo ser lanzado a la cubierta del barco desde una avioneta

ÍÑIGO DOMÍNGUEZ ENVIADO ESPECIAL A SEYCHELLES
José Julio Rodríguez, jefe del Estado Mayor de la Defensa, junto a la ministra Carme Chacón. /AFP/
José Julio Rodríguez, jefe del Estado Mayor de la Defensa, junto a la ministra Carme Chacón. /AFP

A la hora de la liberación del los piratas siguieron el procedimiento habitual, aunque como cosa rara no esperaron a la caída de la noche. Normalmente lo hacen para poder abandonar el barco con seguridad, ante posibles asaltos, y huir amparados en la oscuridad. Ésa es también la razón por la que fondean cerca de la costa. No mucho, para no ser atacados por bandas rivales, pero sí a una distancia que les permita escapar deprisa. Suelen dejar el buque de forma escalonada, en grupos. Han aprendido la lección del desenlace del , el yate francés secuestrado en abril de 2008, que terminó con los piratas muertos o detenidos y el botín recuperado. Se fueron todos a la vez con el rescate, llevado a bordo en una lancha. Luego, fuerzas especiales francesas los capturaron en tierra.

Como ya ocurrió en el , primero se fueron los jefes y, siguiendo el escalafón, al final quedaron los sicarios menos importantes, y a menudo los más asustados. En el caso del la víspera de la liberación había hasta 63 piratas a bordo. Como adelantó a DV por teléfono el patrón, Ricardo Blach, estaban todos los jefes y «andaban de maniobras». El capitán, Iker Galbarriatu, contó ayer que se vivieron momentos de «mucha tensión» y «nerviosismo». Al día siguiente empezaron a irse durante la mañana, en turnos de seis u ocho personas, en un total de 25 botes. Al final quedaron sólo cinco. Cuando zarparon en la última lancha, el quedó libre.

En ese momento, tras comunicar el patrón la noticia, se puso en marcha el dispositivo previsto y despegaron dos helicópteros de la fragata , que vigilaba al atunero a pocas millas. Uno fue a proteger el pesquero, pues siempre hay el riesgo de que otra banda pirata intente apoderarse de él, y el otro se lanzó a perseguir a la última lancha. Según explicó ayer en la rueda de prensa que informaba de la operación el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Julio José Rodríguez, tardaron dos minutos en elevarse. El helicóptero que fue tras los piratas abrió fuego a proa y a la zona del motor, pero no logró detenerlos. Llegaron a la playa y se mezclaron entre la gente. «No hubo heridos, ni muertos», señaló el militar. El desenlace, según Defensa, ocurrió entre las 14.04 y las 14.17 horas.

No obstante, ayer se produjo cierta confusión con este relato, pues el capitán del , Iker Galbarriatu, lo desmintió al asegurar a una cadena de radio que durante la liberación «no hubo disparos por parte del Ejército español». Defensa explicó después que probablemente no los oyó porque en ese momento el otro helicóptero estaba sobre el barco y su ruido impidió oír los disparos. En cualquier caso, todos los piratas llegaron a tierra y desaparecieron. DV habló el mismo martes por teléfono con uno de sus jefes, portavoz de la banda y también negociador, llamado Jama, y presumía tranquilamente de que todo había salido bien.

Sobre la liberación había ayer otra historia añadida, referida por algunos medios, según la cual una avioneta habría lanzado el dinero del rescate el mismo martes por la mañana y se repartió a bordo de la nave, momento en el que se habrían producido enfrentamientos, incluso disparos, entre los propios piratas. El Ministerio de Defensa no quiso ayer desmentir o confirmar este extremo. Simplemente no lo comentó. Hablaba sólo de sus helicópteros, pero no del posible paso de avionetas en la zona que vigilaban dos fragatas españolas. Según diversas fuentes, el rescate habría sido de entre 2,3 y 2,6 millones de euros.

Las bolsas del rescate

El capitán del , Iker Galbarriatu, estaba convencido ayer de que se subió el dinero a bordo, porque colocaron a todos los rehenes a un lado del barco: «Tenía curiosidad por ver cuánto abultaba tal cantidad de dinero, pero no lo vimos porque las bolsas del rescate se entregaron por estribor y nosotros estábamos a babor. Luego íbamos en el último piso y los piratas, en un salón más abajo que le llamamos de los oficiales. Creemos que hicieron el reparto allí. Se veían vencedores, porque para ellos es una victoria. Ese dinero no lo ganaría en diez vidas un trabajador».

El denominado portavoz de los piratas aseguró a este periódico el martes, tras la liberación del , que el pago se había producido ya hace dos semanas. Ya en la anterior conversación telefónica con este periódico, cuando anunció la puesta en libertad del atunero vasco «si todo va bien, en dos o tres días», había repetido que ya no se negociaba el rescate. «No hablamos de dinero, no estamos esperando ningún dinero», aseguró. Fuentes de la negociación también confirmaron, en el mismo sentido, que «hace mucho que no hablamos de dinero», dando a entender que ese punto estaba resuelto.

Sin embargo, expertos militares en secuestros marinos apuntan que a menudo los rescates se pagan por dos vías. Una, bancaria, mediante transferencias a cuentas conectadas con los piratas, donde va a parar el grueso del dinero. Pero hay otra parte que se debe desembolsar en metálico, destinada a pagar en el lugar a los bandidos que han participado en el secuestro. Es decir, al final hay que entregar en el mismo punto, o en otro acordado en Somalia, una maleta con fajos de billetes. En este sentido, las fuentes consultadas confirmaron que el recurso a la avioneta o el paracaídas es una de las soluciones. Pero también hay ocasiones en que una persona especializada se encarga de llevarlo en mano. Si se confirma que el martes llegó dinero al podría tratarse de una parte en metálico, no de todo el rescate. En el caso del , aseguran fuentes conocedoras del caso, el pago se produjo a través de un mediador en Mogadiscio.

La ministra de Defensa, Carme Chacón, tuvo que responder a una pregunta sobre el pago del rescate. Replicó que el Gobierno ha puesto en marcha «todos los esfuerzos en todos los ámbitos», del político y diplomático al de inteligencia, el militar o la cooperación internacional, pero ha añadido que todos han sido, «siempre y únicamente, legales». Por su parte, y en torno al rescate, el secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, consideró que «las cifras que se recogen en la prensa seguramente no se acomodan a la realidad». Defensa también desveló ayer algunos datos que no se conocían. Por ejemplo, que en los primeros momentos del secuestro la barajó un asalto, descartado por la seguridad de los tripulantes, y la colocación de estachas para frenar al e impedir que llegara a la costa. También que una unidad de guerra fue lanzada en paracaídas en alta mar desde un avión Hércules a la fragata y que los dos piratas detenidos fueron trasladados a Yibuti por un petrolero francés.

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