«Se lleva el mueble industrial, las mismas taquillas de los obreros»

Ayer Hanbel, empresa donostiarra que estuvo en la calle Fuenterrabía y ahora exporta e importa a y por todo el planeta, abrió su mercadillo de Navidad en Andoain, en sus hangares

BEGOÑA DEL TESO
Un momento de descanso en la creación de los veinte salones del mercadillo de Hanbel. /USOZ/
Un momento de descanso en la creación de los veinte salones del mercadillo de Hanbel. /USOZ

Mari Jose lleva quince años trabajando en y con Hanbel, empresa familiar abierta al comienzo de los 90. Ha visto el triunfo del minimalismo en los muebles, la pasión de casi todo el mundo por el estilo colonial, el uso del terciopelo en los tapizados y la eclosión de maderas llegadas de Asia y África. Año tras año ha vestido los distintos ambientes de los diferentes salones donde Hanbel celebra su mercadillo de Navidad.

- ¿Y eso del mueble industrial?

- Pues la última tendencia sugerida en las ferias que marcan el estilo de una época: Nueva York, Berlín, Italia.

- Es decir: cuando se cierra una fábrica nos llevamos la mesa de despiece de galvanizados y la colocamos en el comedor.

- La idea es casi esa: reciclar piezas que irían a parar a una escombrera o serían transformadas en pulpa de madera o virutas de hierro.

- Yo mataría por tener, precisamente, las taquillas de las cigarreras de la fábrica de tabacos de San Sebastián.

- Tú y mucha gente. Es el último grito en el mundo del mueble. Piezas grandes que combinan madera y hierro. Piezas auténticas logradas cuando se subastaron los interiores de los altos hornos, por ejemplo. O piezas actuales que se inspiran en aquella extraña belleza de talleres y fundiciones.

- Empezamos a entender que existe otra belleza que no es la de las catedrales o el Guggenheim.

- Por pura lógica. El mobiliario industrial es, además, práctico, grande, potente y muy útil. Y nos trae recuerdos de nuestra historia.

- ¿Significa eso que se nos difuminó nuestra pasión por el mueble contemporáneo, el minimal o el exótico?

- No exactamente. Vivimos una etapa muy ecléctica en la que la pureza de las líneas de un comedor minimalista, frío pero purísimo en su diseño, pueden combinarse con la elegancia y calidez de un toque colonial llegado de otras épocas.

- ¿Por qué será que al oír la palabra colonial pienso en grandes plantaciones de café o tabaco...?

- Y en en las novelas de Kipling, en las películas de Ivory, en y en. Pensamos en todo eso porque así es el estilo colonial; cálido y muy británico, aunque con un toque de indiano.

- El viejo San Juan... En aquellas colonias había árboles cuya madera fascina por desconocida

- En el fondo ahora se ha recuperado mucho el roble como materia prima porque es el que mejor aguanta los cambios de temperatura a los que se exponen muebles que van a parar a un salón de Riberas de Loyola habiendo sido fabricados en Asia. Pero es cierto que se usan maderas nunca vistas por aquí: la caoba filipina, el mango, el tamarindo. Por otro lado, la tendencia actual es la de conservar el color natural de la madera. Podríamos decir: . También se impone la madera reciclada.

- ¿Recuperada?

- Justamente. Viejos muebles a los que se les da una segunda oportunidad. Es otro último grito en este universo de arte y mercado.

- También estamos volviendo los ojos a la tapicería, ¿no?

- Absolutamente. Y el tejido que triunfa actualmente en sillas, sofás y cojines son los terciopelos acabados en moiré. Pero la pana gruesa no pasa de moda. Ni tampoco los estampados de la cretona.

- Abrieron ayer su mercadillo: miles de objetos distribuidos en 20 salones de ambientes muy distinto. El público vendrá a la caza de lo más bonito, bueno y barato.

- Pocos saben que van a encontrar muchas piezas únicas. No descatalogadas sino auténticos prototipos que nunca se comercializaron.

- Perdón: 'prototipo' suena a coche galáctico, a avión futurista.

- Cierto pero en el inabarcable mundo del mueble se denominan así los diseños que no pasan la criba del mercado y no llegan a fabricarse en serie. Pero están ahí. Expuestos. Únicos. Vestigios de una idea que no se llevó a cabo.