Más de cien ángeles hermanados

El Kursaal se rindió anoche al canto de las escolanías Easo, El Escorial y Montserrat con un público de todas las edades que disfrutó con tres de los coros infantiles más afamados

AITOR ÁLVAREZSAN SEBASTIÁN.
En la parte final del concierto del Kursaal las tres escolanías se unieron para entonar un repertorio común. /USOZ/
En la parte final del concierto del Kursaal las tres escolanías se unieron para entonar un repertorio común. /USOZ

DV. En 2007 nos visitaron los Chicos del Coro. Posteriormente, los Niños Cantores de Viena consiguieron emocionarnos en un concierto compartido con la Escolanía Easo. Ahora les ha tocado el turno a tres de las mejores Escolanías del Estado. Y la cosa no para ahí, porque para 2010 ya está previsto que vengan las Escolanías de la Capilla Sixtina y el Coro Infantil de la Catedral de Londres. Casi nada.

Todo esto nace del proyecto liderado por IPD Management, empresa dedicada a la organización de eventos culturales y deportivos, que, encabezada por su presidente Javier Tros y ayudada por el Coro Easo, tiene como objetivo traer a Gipuzkoa a las mejores escolanías y coros infantiles europeos. Un reto apasionante que año tras año va cogiendo forma a medida que van pasando por el Kursaal coros de niños de talla internacional. Y lo mejor de todo es que parece que la fórmula funciona, tanto en la concepción del espectáculo como en la respuesta del público. Y ésa es una gran noticia. Porque con la que está cayendo, no es fácil llenar todo un Kursaal, hecho que ayer prácticamente se consumó. Eran muy pocas las calvas que se veían en el patio de butacas, y muchas y calurosas las ovaciones que el público, entregado desde el inicio, propinó a cada uno de los coros. Un público, por cierto, de lo más variado en edades, algo que también gusta ver en un concierto así y que creó además un gran ambiente en el que no escasearon los bravos y loas a las formaciones.

Bajo el título y en busca de un hermanamiento común, la Escolanía Easo, la famosa Escolanía del Escorial y la histórica Escolanía de Montserrat unieron fuerzas para diseñar un concierto entrañable, atractivo y para disfrutar con el encanto que desprenden estos coros formados por niños de entre 8 y 14 años. Inicialmente, cada escolanía, de unos 40 componentes, cantó de forma individual obras representativas de sus regiones para posteriormente unirse todos -más de cien infantiles- en un repertorio común que fue la guinda a un pastel que fue cocinándose a fuego lento desde el inicio del recital.

La Escolanía Easo fue la responsable de abrir el concierto con un repertorio con mayoría de compositores vascos pero con letras en castellano, euskera y catalán. Un trabajo muy notable de los de Gorka Miranda que dio paso a la actuación de La Escolanía del Escorial, en la que cabe destacar su meritoria labor que, sin partituras y con el director al piano, les permitió diseñar un expresivo recorrido por el romanticismo francés para terminar cantando zarzuela. Un arriesgado cambio de estilo en el que el coro no se resintió, regalando momentos más frescos y divertidos. La finura y seriedad volvió con La Escolanía de Montserrat, con un programa de sabor catalán y en el que todo funcionó igualmente bien.

Y para terminar, en una foto escénica preciosa, los tres coros hermanados en un repertorio común con piezas en su mayoría vascas y catalanas, finalizando con el siempre emotivo con el público en pie. Perfecto.