La calidad máxima para conservas

Con la ausencia de anchoa los conserveros han tenido que hacer frente a nuevos productos encaminados a convertirse en las estrellas de sus catálogos. La falta de anchoa en el Golfo del Vizcaya y las dificultades para competir con grandes multinacionales han llevado a las pequeñas y artesanales empresas vascas a buscar un hueco en el mercado. Y lo han encontrado: innovación y calidad son sus sellos.

«Podemos traer la anchoa de Argentina, Chile, China, Marruecos... pero ni siquiera la de mayor calidad de todas estas, la Argentina, llega a la calidad de la anchoa del Cantábrico». Señala un conservero vasco que indica que ante esta situación «hemos ido buscando nuevas salidas que pasan, sobre todo, por la calidad». Sus especialidades, hoy por hoy, son el buen bonito del cantábrico, con una cuidada presentación, ante la falta de anchoa, pero además, han sabido adaptarse a los nuevos tiempos buscando la innovación dentro de la tradición.

Y es que, si la calidad es uno de los aspectos más importantes del nuevo mercado de las pequeñas conserveras, la innovación se ha convertido en la clave. Nuevos productos y formatos son utilizados por las empresas como la forma de buscarse un hueco ante las grandes empresas. Sin embargo, el sector conservero trabaja en el camino de «competir con empresas grandes dando el mismo producto que ellas». Por eso se están especializando sobre todo en los grandes envases. «Ofrecemos formatos industriales con productos de muy alta calidad, encaminados a ocupar el hueco que demanda la hostelería, sobre todo restaurantes que buscan una buena materia prima».