Chillida y Bach convergen en una exposición muy 'musical'

'Homenaje a Bach' refleja la admiración del donostiarra por el compositor alemán Las obras, recogidas de un libro del 97

GORKA LARRUMBIDESAN SEBASTIÁN.
Elena Solana, responsable de Obra y Artista del Museo, junto a Luis Chillida. /USOZ/
Elena Solana, responsable de Obra y Artista del Museo, junto a Luis Chillida. /USOZ

DV. La gran veneración que sentía Eduardo Chillida por Juan Sebastián Bach supuso un referente en su creación. Por todos es sabido que la obra del escultor donostiarra siempre ha bebido de la inspiración musical, pero la exposición que ahora se presenta en Chillida-Leku muestra las convergencias entre ambos creadores a pesar de los siglos que los separaron. «La música de Bach siempre ha acompañado a aita. Cuando entrabas en su estudio y encendías la luz automáticamente se oían las canciones del compositor alemán. Era frecuente escuchar su interpretadas por Pau Casals o a Glenn Gloud con las ».

Las obras recogidas en esta muestra forman parte del libro que el artista donostiarra dedicó al compositor alemán en 1997. Cuarenta páginas enmarcadas de este manuscrito se exhiben desde ayer en esta muestra, que incluye 12 serigrafías, 3 lurras, dos óxidos y una gravitación expuestas en cuatro grandes paneles fotográficos. Junto a ellos, una serie de reflexiones escritas por el propio escultor a raíz de la evocación surgida de la escucha de las melodías del músico.

es la tercera y última exposición de 2009, año especialmente dedicado a la relación de la obra de Eduardo Chillida con la música. Si la primera muestra ahondaba en sus inicios artísticos, el regreso al País Vasco y el descubrimiento de los sonidos del hierro, y la segunda exposición descubría los nexos de unión entre el trabajo del escultor, la música y la mística, esta tercera es una fiel muestra de la gran admiración que sentía Eduardo Chillida por el compositor alemán. Las convergencias entre ambos artistas son numerosas. Su pasión por la música, el dominio de la variación, el sentido de intemporalidad, la tendencia a la construcción, la capacidad de síntesis, el arte de la improvisación o una profunda religiosidad, son ciertos aspectos que confluyen en las obras del escultor y del compositor y que quedan reflejados en esta muestra. La obra de Chillida tanto formal como estructuralmente tiene mucho que ver con la música. Tiempo, medida, ritmo, silencio, componentes esenciales en la construcción musical, se convierten en parámetros de su escultura.

Bach, el arquitecto

«La piedra me habló de una forma que me recordó a la música de Bach. Realmente la cosa pasó por el sentido auditivo», dijo Chillida tras confeccionar su en 1996. También recordó al músico alemán cuando viajó a Estambul y entró en la iglesia de Santa Sofía. Tuvo la sensación de estar «entrando en los pulmones de Juan Sebastián Bach», describiendo así la espacialidad que le transmitía su música. Influencias que sin duda marcaron al donostiarra.

Esta exposición, que ya pudo verse en un formato menor y más reducido en la Ganbara del Koldo Mitxelena en el año 2000, recupera el componente musical que tanta influencia tuvo en Eduardo.

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