Ruiz le hizo un roto a Ongay

El estellés pasa con comodidad a octavos ante un rival agarrotado por los nervios. No ganaba un partido en la jaula desde 2005, cuando batió a Aimar en el Labrit

ENRIQUE ECHAVARRENTOLOSA.
Patxi Ruiz ejecuta un saque. Al fondo, Ongay. /MICHELENA/
Patxi Ruiz ejecuta un saque. Al fondo, Ongay. /MICHELENA

DV. Patxi Ruiz obtuvo el último billete para la ronda de octavos de final tras derrotar con suma claridad a Alberto Ongay en el Beotibar de Tolosa. El zaguero de Estella tuvo un estreno muy cómodo y disipó las dudas que mantenía sobre su estado físico tras el calvario que ha padecido en la espalda. El abrazo con el doctor Iñigo Simón al término del partido fue más que significativo. Se enfrentará ahora con Julen Retegi, a priori la eliminatoria con más interés de octavos.

Patxi Ruiz recuperó las buenas sensaciones y eso es siempre una buena noticia para la pelota. Su regreso a la competición después de no haber disputado ninguna de las grandes ferias del verano no pudo tener mejor comienzo. Le hizo un siete a Ongay sin necesidad de forzar la máquina a tope. No le hizo falta porque su rival colaboró altruistamente en que la victoria fuese tan amplia.

El delantero de Satrustegi fue presa de los nervios desde que salió de los vestuarios. Protagonizó el mejor tanto del partido, el primero, en el que ambos pelotaris se enzarzaron en un toma y daca que finalizó Patxi Ruiz con un sotamano. A partir de ahí, Ongay fue una sombra. Estuvo siempre a merced del rival y la práctica totalidad de las decisiones que tomó fueron equivocadas.

Una dejada a la punta

Lo único reseñable de su actuación fue una dejada a la punta que supuso el 5-5. Patxi Ruiz ni se movió. Se quedó quieto, sin capacidad de reacción. Sus piernas estaban ancladas en la cancha. Si llega a explotar ese filón, quizás ahora estaríamos escribiendo una crónica bien distinta. Ese fue el único tanto de cosecha propia. Y dos saques. El resto, para olvidar.

Cometió una falta de saque por doble pasa, tres pelotas se le fueron más allá de la raya del cuatro y medio y su nómina de errores se fue hasta la media docena. A Ongay el partido le vino muy grande, como también les sucedió a Mikel Olaetxea y a Mikel Beroiz, también debutantes. El único del grupo de noveles que sigue en competición es Aritz Lasa.

El estellés jugó un partido muy serio, dejó las alegrías en la caseta. Jugando en largo, dándole velocidad a la pelota, acabó con la débil resistencia de Ongay en poco más de cuarenta minutos y 199 pelotazos a buena. Ongay no podía mover la pelota que puso en juego Patxi Ruiz y los tantos iban cayendo uno tras otro en el casillero del manista de Asegarce. Ongay acabó desesperado, lanzando juramentos al aire sin ton ni son.

Patxi Ruiz volvió a sentir lo que es ganar en la jaula. No lo hacía desde el 12 de noviembre de 2005, cuando se impuso en el Labrit por la mínima a Aimar Olaizola en la liguilla de semifinales. Desde esa fecha sólo acumulaba derrotas, una tras otra. Y tuvo que ser en el Beotibar tolosarra donde cambió esa racha negativa.