Sicard, oro para Orbea y Euskaltel

Tiene 21 años, una edad complicada para saber lo que se quiere en la vida, salvo en el caso de este joven nacido en Azparne, que quiere ser ciclista y que sabe lo que cuesta serlo

BENITO URRABURUSAN SEBASTIÁN.
Junto a Miguel Madariaga, Sicard posó con su medalla de oro y su maillot arco iris. /FÉLIX MORQUECHO/
Junto a Miguel Madariaga, Sicard posó con su medalla de oro y su maillot arco iris. /FÉLIX MORQUECHO

DV. En Francia, su nombre comenzó a sonar después de vencer en la Subida al Naranco. Cuando se quisieron dar cuenta había ganado el Tour del Porvenir y el Campeonato del Mundo, algo que se sólo había conseguido antes otro francés, Régis Ovion, también en el circuito de Mendrisio, en 1971, el mismo año en el que se impuso en el Tour del Porvenir.

«El seleccionador francés de aficionados me dijo antes de la carrera que podía ser una premonición», explica Romain, 1,82 de estatura, que se expresa muy bien en castellano mientras aprende euskera en la Gau Eskola de AEK de Azparne, donde sus padres, Patrick y Cathy, tienen una consulta de fisioterapia. Son cuatro hermanos, dos chicos y dos chicas. Él es el pequeño de los cuatro.

Sicard comenzó jugando a rugby «cuando tenía ocho o nueve años, pero lo que me gustaba era ver las carreras ciclistas por televisión. Por eso me aficioné al ciclismo». Ni siquiera el surf, ni las salidas con los amigos de fiesta le llamaban la atención.

Sicard da toda la impresión de ser uno de esos deportistas tocados por una varita mágica para llegar a los más alto en el mundo del ciclismo. Álvaro González de Galdeano le captó en 2007. Le llegaron buenos informes de un chaval que sólo había ganado una carrera esa temporada y que llegaba del mundo de la pista.

«Cuando tenía menos años podía entrenarme e ir a la escuela sin problemas, pero en cuanto me tuve que desplazar a Bayona, la cosa se complicó. Tardaba mucho en llegar, cerca de una hora, tenía mucha tarea que hacer y tuve que buscar una solución», que pasó por buscar una beca en una escuela para deportistas de Toulouse, en la que podía compaginar los estudios y el ciclismo.

Logró una plaza en el Pôle Interregional de Toulouse, un centro de alto rendimiento financiado por el Estado francés y la Federación Francesa de Ciclismo, en el que las jóvenes promesas del deporte de ese país van moldeando sus cualidades hasta ver a dónde son capaces de llegar. Cuentan con preparadores, médicos, mecánicos. Compaginan los entrenamientos con los estudios, cuatro horas por la mañana. En aficionados, siguió en el centro y fichó por el Blagnac, también de Toulouse.

Un buen pistard

Como cadete fue campeón de Francia de americana. Ya de élite consiguió el título en scracht. También ha sido subcampeón de Francia en persecución olímpica. «Sé que la Fundación Euskadi me siguió durante un año entero antes de ficharme para Orbea. Por ellos estoy aquí».

Habla con agradecimiento de la oportunidad que le ha llegado. Cuando ganó el título mundial, le llegaron ofertas. Ya había firmado por Euskaltel-Euskadi. Ni siquiera las escuchó: «Si la Fundación Euskadi no me da la oportunidad que me he dado ni sé dónde estaría. Estoy aquí por ellos. Es algo que tengo muy claro. Si en vez de fichar por Orbea hubiera ido a otro equipo, no estaría aquí».

Miguel Madariaga le dijo a Jonathan Vaugthers, el manager del Garmin, que le iba a doblar el contrato. Romain Sicard se define como «un poco escalador, pero intento mejorar en todo que pueda». Seguirá viviendo en Azparren, donde ahora le conoce todo el mundo.

«Mis amigos se emocionaron con el triunfo y mis padres estaban en Mendrisio cuando gané». Cuando se le pregunta por sus sueños, dice que son eso, sueños: «Me gustaría ganar el Tour, pero me imagino que antes de eso tendré que trabajar mucho».

Habla con cariño de su experiencia en Orbea: «Yo era francés y me recibieron muy bien. No es fácil integrarse en un equipo y yo lo he hecho. Somos jóvenes y hemos tenido muy buen ambiente». Ni sabe, ni le preocupa lo que va a correr en 2010.

Lo que sí puede decir es que en 2009 ha ganado el Campeonato del Mundo sub 23 en línea, el Tour del Porvenir, la Subida al Naranco, la etapa reina de La Ronde de L'Isard, con final en el Plateau de Beille, además de etapas en el Tour del Porvenir y en La Ronde de L'Isard. Un palmarés dorado.

Thierry Elissalde, que corrió dos años en Euskaltel, y vive en Bayona, fue uno de sus valedores. Sicard se ha convertido en un lobo solitario a la hora de entrenar: «No hay más que un profesional en Iparralde, por lo que siempre tengo que entrenar en solitario».

Antes de debutar en profesionales ya ha vestido de oro a Euskaltel-Euskadi y a Orbea.

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