Pedagogía sobre ruedas pasada por agua

La lluvia deslució el paseo fotográfico en bici, pero no impidió que surgieran observaciones críticas. Señalizar mejor, aprender a respetar al peatón y pedalear en las calzadas, retos de los ciclistas

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.
Algunos de los participantes en el paseo ciclofotográfico comprueban el bidegorri de la calle Nueva. /A.M../
Algunos de los participantes en el paseo ciclofotográfico comprueban el bidegorri de la calle Nueva. /A.M..

DV. La lluvia estuvo a punto de cargarse la actividad más novedosa de la Semana Europea de la Movilidad organizada este año en la ciudad. Pese a las malas condiciones meteorológicas, una decena de ciclistas, cámara de fotos en mano, realizaron un recorrido pedagógico por los bidegorris con el objetivo de retratar pros y contras. Dentro de dos semanas se volverá a repetir la experiencia para que, con mejor tiempo y más gente, se pueda recopilar un buen material de trabajo, con el que confeccionar un informe para mejorar la infraestructura ciclista a futuro. Señalizar mejor las vías, aprender a respetar al peatón y acostumbrarse a circular con normalidad por calzadas de escaso tráfico fueron algunas de las observaciones que se apuntaron en la jornada.

Los participantes llegaban con cuentagotas al Kursaal, punto de partida de un evento organizado por el departamento municipal de Movilidad, la asociación Kalapie y el Observatorio de la Sostenibilidad de la Fundación Cristina Enea. Tras unos minutos de dudas sobre si arrancar o no, se decide salir. A los participantes se les hace entrega de un extracto de la ordenanza de circulación, un plano con consejos sobre el uso de la bici, y algunos obsequios como una luz para la bici, un timbre, y -lo mejor en un día como el de ayer- un chubasquero.

Se acuerda realizar un breve recorrido por el barrio de Gros. Tras recorrer Ramón María Lilí, se llega a la plaza de Euskadi, donde la mayoría constata la mala conectividad de los tramos ciclistas que allí convergen y la dificultad de circular por algunos trazados. La lluvia arrecia lo que obliga a aparcar las bicis y dar comienzo al debate. El uso del casco sirve para romper el hielo. «Dentro de la ciudad no es obligatorio, pero sí en vías interurbanas, sin embargo yo en días como estos me lo pongo porque me protege de la lluvia».

Hay una familia que ha venido de Lasarte, donde hay pocos bidegorris, y los ciclistas que se suben a las aceras reciben muchas críticas. Manu González, del Observatorio de la Sostenibilidad, reconoce que éste es un problema también en San Sebastián. «Aunque aquí hay bidegorris, hay mucha gente que acaba de aprender a pedalear y cuando debe circular por una calzada le da miedo y se sube por las aceras».

El grupo ciclista se adentra en Gros y llega a la calle Nueva, donde los técnicos valoran como muy positiva la solución que se ha dado al bidegorri: el carril en un sentido aparece segregado de acera y calzada, pero en sentido contrario aparece trazado por la mitad de la calzada: «Estas soluciones se dan mucho en Holanda y Alemania, aunque aquí choque un poco. Cuando no hay sitio para meter un bidegorri, se pueden adoptar estas soluciones en calles donde hay poca circulación de coches y a muy baja velocidad».

Prioridad peatonal

Continuamos el trazado ciclista y llegamos a Biteri y San Francisco, una zona de prioridad peatonal donde ¿pueden circular las bicis? Los ciclistas que forman el grupo convienen en que falta una señal que indique las características de esta zona y que exprese claramente que se puede circular con precaución con la bici. Ante la iglesia San Ignacio se forma un corrillo de debate sobre la convivencia ciclistas-peatones en zonas de coexistencia, como esta de Gros y como el Boulevard, ámbito polémico por excelencia. Tampoco en calles peatonales como Reyes Católicos aparece señal alguna que indique que las bicis pueden circular respetando la prioridad de los peatones. ¿Esto que significa? Significa que en un día como ayer, donde había instalado un mercadillo en la calle San Francisco y puestos de venta de libros en la plaza de Gipuzkoa, los ciclistas deben dejar de pedalear y continuar su ruta andando porque su circulación sobre la bici es incompatible con la seguridad de los peatones. En ciudades como Lyon, lo apuntó el miembro de Kalapie Iginio Otazu, hay señales verticales que lo exigen expresamente «en las que se ve a un ciclista andando con la bici en la mano».

No hubo consenso en si trazados ciclistas como el de la calle San Marcial están bien o mal resueltos. Había quienes lo veían correcto. Otros, sin embargo, por la hora a la que pasan por esta calle -durante la carga y descarga de mercancías en San Martín-, sólo le veían pegas: «Las furgonetas de reparto aparcan sobre el bidegorri y es realmente costoso circular sin problemas».

Otro de los problemas apuntados, y que tiene que ver con la convivencia ciclistas-peatones, es la ausencia de pasos propios para las bicicletas en algunos cruces semaforizados. Suele ocurrir en varias zonas de la ciudad que un trazado ciclista llega a un paso de cebra y la bici debe compartir espacio con los peatones lo que provoca situaciones de tensión si el ciclista no se baja de la bici, algo que no tiene que hacer en aquellos pasos señalizados para bicicletas.

Los ciclistas están acostumbrados a compartir espacio en el bidegorri con deportistas haciendo footing o patinando -es una estampa habitual en la avenida de Tolosa, en el paseo de La Concha o en el paseo de Bizkaia-, pero la convivencia se hace más difícil con familias que utilizan el bidegorri para rodar mejor los cochecitos infantiles. La ordenanza de circulación prohíbe andar o correr por el asfalto granate (artículo 47).

Los ciclistas también piden un mantenimiento de la vegetación plantada junto a los bidegorris, porque «ya nos peinamos cuando salimos de casa, no nos hace falta un tratamiento capilar a base de ramas de tamarindo».