'Objetivo Fishara' comienza su itinerancia en San Sebastián

Una docena de fotografías muestran cómo es el Festival de Cine del Sahara. Las copias de las imágenes expuestas están en venta con fines benéficos

S. MARTÍN ENCINASSAN SEBASTIÁN.
Una de las fotografías de la exposición. /J. LUSA/
Una de las fotografías de la exposición. /J. LUSA

DV. La exposición itinerante , cuya primera parada es Donostia, se inauguró ayer en la sala Boulevard Kutxa donde permanecerá hasta el próximo 4 de octubre. La muestra, que alberga una veintena de fotografías de diferentes profesionales, tiene como objetivo mostrar cómo es el primer y único festival de cine que se celebra en un campo de refugiados: el Festival de Cine del Sahara.

En total se muestran 21 lonas -material elegido por su fácil tratado y cercanía con las de las que doce son fotografías de gran tamaño de Per Rueda, Sergio Caro, Joss Barratt, Manuel Fernández, Xavier Gil Dalmau y Casper Hedberg. Las siete restantes reproducen el texto de Eduardo Galeano, , y, además, se proyectarán tres vídeos, realizados por Sergio Catá, Félix Piñuela, Javer Corcuera y Fernando León, que mostrarán cómo ha sido el festival en los campos de refugiados a lo largo de sus cinco ediciones.

Todas las fotografías que se exponen han sido cedidas por sus autores, aunque las copias de todas ellas están a la venta con un claro objetivo: colaborar en la financiación de la Escuela de Cine del Sahara, que actualmente está en construcción y se prevé que abrirá sus puertas en septiembre del próximo año.

José Ángel Zuazua, promotor de la exposición, explicó que este festival tiene los mismos objetivos que el resto «aunque tiene particularidades que lo hacen insólito», por lo que explicó que se trata de un evento que tiene estrellas «por partida doble», no sólo aquellas celebridades que acuden a la cita cinematografíca «como ya han hecho Almodóvar, Bardem o Medem», sino que también está el hecho de que es un festival «bajo las estrellas», matizó Zuazua.

Mikel Olaciregui, director del Zinemaldia, reveló sentir «envidia» por la faceta humana de este festival que tiene como escenario al desierto, y añadió que es «admirable» que quienes lo apoyan y promueven lo hagan en un campo de refugiados. También indicó que el Zinemaldia, a diferencia del Festival de Cine del Sahara, es «más industrial, lo que hace que esa mirada sana se pierda», haciendo referencia a una fotografía de Casper Hedberg donde un grupo de niños miran fijamente, con los ojos muy abiertos, a la pantalla.

Generadores eléctricos

Muchos de los campos de refugiados donde se proyectan películas no han tenido, durante mucho tiempo, ni electricidad ni agua. Sin embargo, la proximidad de las ciudades ha permitido que ahora haya luz donde antes reinaba la oscuridad. No obstante, Dajlar es el único campamento de refugiados donde la única fuente de luz es la que emana del proyector.

Y es que, son generadores eléctricos -cargados con gasolina- los que permiten, durante unos seis días de abril o mayo -dependiendo de las condiciones climáticas-, que se celebre el Festival de Cine del Sahara.

continuará su itinerancia por diferentes lugares del mundo como La Habana, Guadalajara (México) y Tarifa (donde se realiza un festival de cine africano), entre otras ciudades, coincidiendo con los festivales de cine que se realicen en ellas. Sin embargo, Zuazua señaló que Donostia fue elegida como primer lugar donde recalar por los apoyos institucionales y económicos recibidos, y por la repercusión internacional del Zinemaldia.