Valverde, solo ante el peligro

Ha sido segundo, tercero, cuarto y quinto, lo que le convierte en favorito de una Vuelta que empieza mañana y en la que la dureza está muy concentrada. Samuel Sánchez, Andy Schleck, Basso, Evans y Mosquera, las opciones

BENITO URRABURUENVIADO ESPECIAL ASSEN.

DV. Septiembre no es un mes para el ciclismo, no al menos para esfuerzos prolongados en el tiempo, para tres semanas de carrera que es lo que propone la Vuelta a España que comenzará maána en la catedral mundial del motociclismo, en el circuito de Assen (Holanda).

Con la temporada prácticamente vencida, a la espera de los Campeonatos del Mundo, para buscar favoritos capaces de poder ganar la prueba hay que fijarse en los condicionantes con los que muchos ciclistas importantes se van a presentar en Holanda.

La Vuelta 2009 tiene un nombre estelar, Alejandro Valverde, que aparece rodeado de hombres de los que conocemos su palmarés, sus condiciones, pero de los que no sabemos su verdadera situación física y emocional ante el reto al que van a enfrentarse.

Valverde ha sido segundo, tercero, cuarto y quinto en la Vuelta a España. Ha estado a punto de ganarla, en 2006, cuando perdió la carrera en la bajada del puerto de Monachil y se la puso en bandeja a Alexander Vinokourov. Parece que ha llegado su momento.

No ha corrido el Tour, lo que le permite estar entero física y psicológicamente, se ha preparado en condiciones y tiene ganas, pendiente de la resolución del TAS (Tribunal de arbitraje del deporte) sobre su futuro, de conseguir un éxito deportivo de repercusión mundial. Valverde lo tiene todo para ganar y para suceder a Alberto Contador en el palmarés.

Otro corredor que llega encuadrado en los mismos parámetros es Samuel Sánchez, el líder de Euskaltel, que tampoco ha corrido el Tour y que ha podido preparar la prueba a su antojo. Samuel ya conoce el podio y también a Valverde. Detrás de ellos hay muchos nombres. Muchos e importantes. Si estuviésemos hablando del Tour un buen número de ellos contarían, antes de la salida, con más posibilidades que Alejandro Valverde y Samuel Sánchez de estar con los mejores.

Temporada solucionada

Pero no estamos en el Tour y en algunos casos tienen su temporada solucionada, como Andy Schleck, segundo en el Giro, mientras que otros, como Cadel Evans, no se sabe si llevan temporada puesto que terminó hundido en el Tour. Otro nombre importante es el de Iván Basso, que ya corrió el Giro después de cumplir la sanción que le impusieron por dopaje al estar implicado en la Operación Puerto.

Basso se ha tomado la Vuelta con mucha seriedad, ha estado entrenando en altitud y hay que ver de lo que es capaz con varios meses de rodaje encima. Otra incógnita se nos presenta con Robert Gesink, quinto el año pasado, que tuvo que abandonar en el Tour de Francia por una caída que le ocasionó una fractura de muñeca.

De Gesink todo el mundo dice que es el futuro del ciclismo holandés. En la Vuelta tendrá ocasión de demostrar sus progresos. También hay que contar con Ezequiel Mosquera, cuarto el año pasado, que rozó el podio. La incorporación de Vinokourov añade a esa lista una nueva incógnita: vuelve tras cumplir una sanción por dopaje, homotransfusión, en el Tour de 2007. Más que de un favorito para ganar se puede hablar del kazajo como de un corredor peligroso por sus movimientos.

Entre ellos se jugarán la general en una Vuelta que está perfectamente definida antes de comenzar: manda la dureza, excesiva para todos los participantes, de que se ha dotado a la prueba, sobre todo en su parte central.

Mañana, prólogo

Los kilómetros contrarreloj, 62,6, parten en desventaja con respecto a las llegadas en alto, cinco. En el primer apartado, junto a los 4,8 kilómetros del prólogo hay otras dos cronos, la de Valencia, que es totalmente llana, a la que se une la de Toledo, algo más selectiva, que coincidirá con la penúltima etapa. Son cronos cortas, por lo que las diferencias no resultarán muy amplias.

La montaña es lo que va a marcar la carrera, con esas cinco llegadas en alto a Aitana, Xorret del Catí, Velefique, Sierra Nevada y La Pandera, todas ellas prácticamente seguidas, con las dos etapas de Murcia incrustadas entre el Xorret del Catí y Velefique, a lo que se puede añadir la contrarreloj de Valencia. Tanta montaña concentrada en los tiempos que corren en el ciclismo puede llegar a ser contraproducente.

La etapa más selectiva, según los corredores que conocen la carrera al dedillo como Valverde, es la duodécima, con salida en Almería y llegada a Velefique, con dos subidas de 14 kilómetros y un porcentaje medio del 6,6%, además de pasar Calar Alto y el puerto de Castro de Filabres.

Por si no llevasen suficiente montaña encima, quedarán la etapa de Córdoba y la de Ávila con final en La Granja. La Vuelta a España, que siempre ha mostrado un equilibrio significativo en su trazado, ha colocado demasiados obstáculos para unos ciclistas que, salvo casos muy concretos, llevan muchos kilómetros y carreras encima. También podríamos hablar del inicio en Holanda y Bélgica, con parte de los recorridos de las grandes clásicas del calendario, y una forma de correr que no le resulta cómoda a todo el mundo, con etapas de más de doscientos kilómetros. Estamos hablando de una Vuelta sin término medio.

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