La Diputación compra en Eibar un inmueble para abrir un centro para menores desprotegidos

Ha costado dos millones de euros y tendrá una veintena de plazas. La red se completa con otros 40 pisos y centros repartidos por el territorio

JUANMA VELASCOSAN SEBASTIÁN.

DV. La Diputación Foral de Gipuzkoa sigue aumentando sus recursos de acogida residencial para menores no acompañados. En las últimas fechas ha adquirido un nuevo inmueble situado en los alrededores de Eibar, que se añadirá a la red foral de acogida de menores en situación de desprotección, que ya cuenta con otros cuarenta centros.

El Boletín Oficial de Gipuzkoa anunció ayer la adquisición del inmueble por un importe cercano a los dos millones de euros. El edificio dispone de una capacidad para acoger a 24 personas y será destinado para el acogimiento de menores no acompañados, según fuentes consultadas por este periódico.

La adquisición del inmueble corre a cargo del Departamento de Movilidad y Ordenación del Territorio. No obstante, la gestión del centro que habrá allí correrá a cargo del Departamento de Política Social, que tiene la competencia en la atención a los menores, autóctonos y extranjeros, en situación de desprotección.

La apertura de este centro en la comarca del Bajo Deba es un nuevo recurso para atender «las necesidades del sistema de protección» que se está articulando a través de «una distribución equilibrada en el territorio de la apertura de centros para evitar atomizar una comarca», según las fuentes consultadas.

Además, se ha tenido en cuenta este emplazamiento las «necesidades educativas» de los menores que allí se acojan.

«Preocupación»

La próxima apertura de este centro ha venido precedida por la «preocupación» mostrada por el alcalde de Eibar, Miguel de los Toyos, que en mayo se reunió con la diputada de Servicios Sociales de la Diputación, Maite Etxaniz. «La puesta en marcha de dos centros de menores en Eibar preocupa al Ayuntamiento y a la ciudadanía eibarresa», afirmó .

De los Toyos señaló que su preocupación deriva de los problemas que se pueden ocasionar en los propios centros que acogen a estos menores -en alusión a la futura apertura de otro recurso e una localidad vecina- porque «no es lo mismo no contar con ningún centro y de forma rápida con dos nuevos», unido a que la normalización de la convivencia se pueda ver afectada, sobre el ámbito de influencia de los centros.