«Con la situación actual de violencia es imposible el polo soberanista»

Precisa que EA trata de impulsar una unidad de acción abertzale pero que siempre ha sido fiel a sus principios fundacionales: «no violencia y soberanismo»

JORGE SAINZ
Carlos Garaikoetxea pasea por el malecón de Zarautz durante su descanso estival. /JOSE MARI LÓPEZ/
Carlos Garaikoetxea pasea por el malecón de Zarautz durante su descanso estival. /JOSE MARI LÓPEZ

Un breve paseo por Zarautz sirve para que Carlos Garaikoetxea (Pamplona, 1938) reciba el saludo cariñoso de vecinos y veraneantes, como la ex ministra socialista Cristina Alberdi. Con el sosiego que da el verano, el ex lehendakari y fundador de Eusko Alkartasuna reflexiona sobre su partido y la coyuntura política.

- ¿Se está trabajando en EA para articular un movimiento soberanista como se habló en las ponencias? ¿Cómo está este tema?

- Se impone una aclaración rotunda. EA habló del polo soberanista, aunque luego otros hayan empleado ese término, una aspiración lógica de cualquier partido abertzale: aunar esfuerzos entre abertzales pero siempre con una condición , no violencia y derechos humanos, y, naturalmente, soberanismo. Por consiguiente, queda meridianamente claro quiénes quedan fuera de esas coordenadas de no violencia y soberanismo. Por eso es una insidia un tanto canallesca, que los escindidos hayan acusado a EA de estar aliada con el MLNV.

- ¿Está habiendo un movimiento para trabajar para que en el mundo de Batasuna haya un desmarque de la violencia?

- Hay que ser claros. Todos hemos hablado con ese mundo, y EA ha dicho claramente, cuando ha hablado con la ex Batasuna, lo que he señalado hace un momento, es decir, que con una estrategia de violencia y ETA actuando, no hay nada que hacer. Y esto lo saben antes que nadie los propios escindidos, que tienen una especie de obsesión quizás derivada de la difícil convivencia que han tenido en algunas áreas con ese mundo.

- ¿Si se excluye a este sector y dando por supuesto que el PNV no está en esta onda? ¿Qué queda en este polo soberanista?

- Una cosa son los ideales, aspiraciones y objetivos estratégicos del mundo nacionalista, y otra las realidades presentes, en la que condiciones imprescindibles pueden imposibilitar de momento esa aspiración. Otra cosa es expresarla, que es lo que ha hecho EA.

- Deduzco de estas palabras, y si me equivoco me corrige, que está complicado que este otoño se pueda alumbrar este polo soberanista, con presencia de EA, en la actual situación con la ofensiva de ETA.

- Evidentemente en las actuales condiciones resulta imposible. Pero en política, que lo que hoy es imposible mañana lo vaya a dejar de ser...

- ¿Esto significa que EA enfría este asunto?

- No, no. Pero tan firme y contundente es la convicción de EA de que es conveniente conseguir una mayoría abertzale para que haya una expresión democrática mayoritaria como en la afirmación de que con violencia eso es imposible. Y eso debía haber quedar clarísimo tantas veces como lo hemos repetido. Por eso me ha dolido la deslealtad de los escindidos para justificar su paso.

Coherencia de EA

- Vista la dificultad de que este movimiento soberanista salga adelante, ¿EA se puede quedar fuera de juego tras su apuesta tan fuerte por esta estrategia?

- No. Estamos donde hemos estado siempre, en los principios fundacionales de nuestro partido: no violencia, soberanismo, socialdemocracia y presencia responsable en las instituciones. En la medida en que en esas coordenadas pueda haber una unidad de acción entre partidos abertzales es lógico que queramos impulsarla, pero lo que no se puede es extrapolar este último deseo desprovisto de las condiciones. Tenemos muchos defectos pero si alguno no nos caracteriza es la incoherencia, y no se ha valorado que nos mantengamos firmes en nuestros principios.

- ¿Cree que las voces que en la izquierda abertzale y los presos cuestionan la violencia pueden influir en el abandono de las armas?

- Es un elemento muy importante junto con otros que denotan un debate y una cierta convulsión interna en ese mundo. Siempre he dicho que ese mundo se resolverá por esa especie de implosión interna más que por el acoso externo.

- ¿Después de los últimos atentado, que parece que zanjan definitivamente la reflexión interna de ETA, se puede ser optimista?

- Relativamente, porque hemos hecho tantas predicciones y pronósticos en el pasado, que hay que ser cauteloso. Hablar menos y contribuir con actos más eficazmente.

- ¿Qué le parece que Rubalcaba diga que Batasuna prepara una «farsa» para decir que condena la violencia pero que el Gobierno no se va a dejar engañar?

- No se qué información tiene pero me parece como mínimo aventurado afirmar que no podrá funcionar un partido en cuyos estatutos aparezca de manera irreprochable que está dispuesto a la acción democrática y que repudia la violencia. No sé qué asidero legal puede tener esa afirmación. Ahora dice la señora Cospedal, a propósito de unas escuchas telefónicas, que España es un 'Estado policial y no democrático'. ¡Qué terremoto se hubiera producido si eso lo hubiéramos dicho desde el nacionalismo vasco!, donde por cierto algunos ya hemos sufrido escuchas telefónicas y mi caso es de los pocos con condenas firmes contra los que las practicaron.

- Rubalcaba precisaba que la condena que pueda hacer Batasuna sería una mentira.

- En un Estado de Derecho las cosas no pueden funcionar a base de convicciones morales, sino de tipos penales objetivables.

- ¿Vía estrictamente policial o final dialogado de ETA?

- Cuando suceden barbaridades como los atentados de estos días, la retórica responde a situaciones emocionales a las que el Gobierno quiere dirigirse. Pero decir que nunca se hablará en política..., y más cuando de que haya un diálogo puede depender un paso definitivo en el fin de la violencia..., me parece fuera de lugar. Si un día se ve con claridad que ese fin es posible, los diálogos pueden ser directos, indirectos o de mil maneras para asegurar que el paso se da. Ningún hombre o mujer de Estado renunciaría a romper ese círculo vicioso en virtud del cual el que deja las armas pretende a su vez resolver determinadas situaciones de presos o desarmes.

- ¿Cómo lehendakari que usted fue, cómo ve a Patxi López, primer lehendakari no nacionalista vasco?

- Todavía está en los prolegómenos de sus trabajos, además con unas vacaciones que apenas le han permitido completar esos tres meses (sonríe). Sin ánimo de ser muy crítico, me parece que básicamente ha habido una política de gestos, algunos de ellos muy injustos.

- ¿Por ejemplo?

- Cuando se quiere dar a entender que hoy ya no hay impunidad frente a la violencia como, por lo visto, sugieren que la había antes, ni complacencia con el brazo políticos de ETA, cuando todavía están calientes los asientos de Loyola en las negociaciones políticas del PSE con Batasuna, o todavía puede esperar el banquillo del TSJPV al lehendakari por sus reuniones.

Pancartas de Donostia

- En este sentido, ¿qué le parecen actuaciones como la retirada de pancartas relacionadas con ETA?

- En ningún sitio ha habido más fotografías y pancartas de ETA que en la plaza de la Constitución de Donostia, donde hay un alcalde del PSOE. Atacar a gobiernos del pasado por complacencia o por una falta de operatividad me parece injusto y temerario.

- ¿En estos años ha faltado cercanía del nacionalismo vasco con los asesinados por ETA?

- Yo creo que eso es injusto. Algunos hemos vivido épocas con un atentado cada tres días y más funerales en un mes que ahora en un bienio. Era muy difícil que se produjera una manifestación del tamaño que hoy se producen. Pero las mayores manifestaciones de la época fueron superiores a cualesquiera de las actuales. Y si nos remontamos a aquellos años también podríamos sacar manifestaciones de dirigentes socialistas contra las fuerzas de seguridad del Estado, y cosas por el estilo.

- ¿Qué le pareció la oferta PNV al PSE de estabilidad institucional?

- Yo dije en el momento en que se conformaba el actual gobierno que no me sorprendería que en el transcurso de la legislatura se llegara a una entente PSE-PNV, aunque en aquel momento resultara indigerible para sus respectivos electorados. Esta oferta es sin duda una aproximación, aunque también un golpe de efecto cuya inconcreción denuncian los interlocutores del PNV.

- ¿Ve al PNV de Urkullu alejándose del soberanismo y de la vía que abrió Ibarretxe, que reivindican dirigentes como Egibar?

- La línea de Ibarretxe fue marcada por los acuerdos de un gobierno tripartito, en el que EA tuvo un papel decisivo, aunque es de justicia decir que Ibarretxe se identificaba con esa línea. Parece evidente que la actual dirección del PNV da un golpe de timón hacia posturas más autonomistas.

- ¿Habría que rescatar la consulta popular de Ibarretxe?

- Es un episodio dentro de los intentos de marcar y desarrollar una hoja de ruta. Lo importante es el fondo de la cuestión. Abrir un camino al derecho a decidir de los vascos sobre su futuro político. Hoy se trataría de abrir esa hoja de ruta con esos u otros pasos pero para ello es indispensable que haya una mayoría clara del mundo abertzale y, lo más difícil, una actitud muy abierta y democrática de los partidos estatales.

jordisainz

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