Donde las dan, las toman

Olaizola II, autor de siete tantos de saque, apabulló a Irujo. El de Ibero se adelantó dieciséis veces a restar los saques

JOSEBA LEZETASAN SEBASTIÁN.
Aimar Olaizola se dispone a golpear a la pelota ante un Martínez de Irujo al que dominó. /IGOR AIZPURU/
Aimar Olaizola se dispone a golpear a la pelota ante un Martínez de Irujo al que dominó. /IGOR AIZPURU

DV. Aimar Olaizola superó con autoridad, 9-22, a Juan Martínez de Irujo en la revancha de la final manomanista, ayer en el Ogueta de Vitoria. Dicen que donde las dan, las toman. El de Goizueta se encargó de demostrar la verdad de esa afirmación con una actuación muy completa ante un rival desdibujado. Venía de caer 22-5 ante el propio Irujo en el mano a mano del año pasado en La Blanca y de perder también la gran final de este año en el Atano III. Esta vez le tocaba pegar a él.

Olaizola II exhibió golpe con las dos manos. Puso muy atrás la pelota tanto con la derecha como con la zurda y en esta ocasión fue Irujo quien bailó a su compás, quien se vio obligado a recular para defenderse.

Ayudó a Aimar su acierto con el saque, que le proporcionó cuatro de sus cinco primeros tantos. Alcanzó el 0-5 en siete pelotazos y el 0-7 en 33. Mucho rendimiento con poco esfuerzo. Siempre viene bien.

Esa salida descentró a Irujo, que optó por un recurso habitual en él pero llevado al extremo en esta ocasión: restó de aire nada menos que dieciséis saques de Olaizola II. Quedó atrás en seis ocasiones y sólo llevó la pelota a buena en tres.

Dieciséis son una exageración, debida posiblemente a la imposibilidad de preparar el partido y de ensayar el resto a bote. Tiene más confianza en su volea e incluso en la zurda de aire. El propio Aimar se adelantó cinco ocasiones para responder al primer pelotazo de Irujo. Por algo será.

El de Ibero jugó sus mejores tantos durante la ligera reacción que provocó su acercamiento a tres tantos (4-7). Un espejismo. Olaizola II recuperó el saque y la iniciativa para abrir brecha de nuevo y escaparse al 4-13. Su triunfo ya no corrió peligro. Llevó la iniciativa en numerosas ocasiones y cuando le correspondió defenderse tiró de recursos. Manejó bien la zurda de aire en posiciones complicadas. Su acierto a la hora de culminar los remates va en el guión.

Y eso que pegó un par de chapas -en el 6-14 y en el 9-17- que permitieron a Irujo maquillar el tanteador, aunque sin llegar a la decena. Existió mucha diferencia sobre la cancha.

Ni siquiera los consejos de Patxi Eugi surtieron efecto esta vez. En la silla de Aimar Olaizola se sentó Roberto García Ariño, quien cubrió la vacante de Asier, anunciado anoche en Labastida.

Esta victoria supone un aval para Aimar Olaizola y trae incertidumbre para próximos duelos entre ambos en toda la cancha. Era tal la confianza en Irujo que se cantaron de salida momios de 40 a 100. Habrá que tener cuidado...

Paliza de Beroiz

Mikel Beroiz obtuvo una victoria contundente, 5-22, frente a Iker Arretxe en la final del Torneo Promoción, partido previo a la revancha. El zaguero de Huarte le pasó por encima.