Frontal oposición de los hosteleros al endurecimiento de la Ley Antitabaco

Aseguran que la prohibición total mermaría drásticamente sus ingresos y los empleos. Dicen que la mayoría de los clientes quiere fumar

MIGUEL LORENCI| MADRID.

Los hosteleros han mostrado de nuevo las uñas a Sanidad en cuanto la ministra Trinidad Jiménez ha admitido la posibilidad de endurecer la Ley Antitabaco. Un endurecimiento reclamado por médicos no fumadores y que recomienda la Comisión Europea, y que prohibiría el tabaco en todos los espacios públicos, y en bares, restaurantes, discotecas y demás lugares de ocio. Los hosteleros aseguran que la mayoría de sus clientes quiere fumar, y que si se prohíbe, se cerrarán negocios y se destruirían miles de empleos. Dicen que ya cumplieron la Ley, que obligaba a habilitar espacios para fumadores, y que en muchos casos se realizaron obras que no han amortizado y que dejarían de tener sentido con la prohibición total.

El 71% de los ciudadanos querría ver libres de humo todos los locales, según las encuestas, algo que no dispuso la ley, que fue «un acierto» para el 81%. La modificación supondría la prohibición total. Una modificación necesaria para Jiménez, que reconocía que la ley tiene «lagunas». «Descafeinada» para muchos ya que deja a criterio de la propiedad que se permita fumar en los locales de menos de cien metros cuadrados -el 80% de los 350.000 bares y restaurantes- pero satisfactoria para unos hosteleros que asocian el éxito a la permisividad con el humo. «EL 70% de las personas que entran son fumadores. Si se prohíbe, las ventas caerán, se perderán miles de puestos de trabajo y se cerrarán establecimientos, sobre todo los bares más pequeños», apunta José Maria Rubio, presidente de la Sociedad Española de hostelería. COLPISA