Una fase de recopilación y reflexión detendrá la excavación

M. G. G. DV.| ARRASATE.

Es más que probable que el verano que viene, después de catorce años consecutivos, no se lleve a cabo la habitual campaña de excavaciones en Lezetxiki. La medida no tendría un carácter estrictamente económico sino más bien «científico o administrativo», según el técnico de Arqueología de la Diputación Foral de Gipuzkoa Carlos Olaetxea, que en todo caso admite que «no sabemos el presupuesto con el que podremos contar el año que viene para financiar excavaciones».

Preguntado durante la visita a Lezetxiki, Olaetxea explicó que «hay una nueva política de que en las excavaciones que han durado muchos años se haga una especie de puesta en común o recopilación de todo lo que se ha hecho hasta ahora. Pararse a pensar un año, decidir qué estudios complementarios hacen falta, recopilar todo lo hecho, preparar una posible publicación. Y después de hacer esa reflexión, pensar cuántos años pueden quedar de excavación, tener un planteamiento para la fase final, decidir si cuando acabe se va a musealizar o no el yacimiento...».

Ese año o período de recopilación y reflexión ha sido planteado por la Diputación ahora tanto para el yacimiento de Lezetxiki, tras catorce campañas consecutivas, como para Basagain, en Anoeta.

«Que no se alarguen las campañas» y «que no se pierda información en los yacimientos estudiados durante largo tiempo» serían dos de los objetivos de esta fórmula que, según el técnico foral, «probablemente implique un parón de un año en Lezetxiki, cuyas excavaciones se retomarían al siguiente».

Desde la Diputación guipuzcoana, que este año sufraga una decena de excavaciones y otra treintena de proyectos arqueológicos en el territorio, se insiste en que, en el caso de un yacimiento tan importante como el de la cueva de Lezetxiki, «nuestro planteamiento científico es acabar con todos los niveles. Está claro que las excavaciones van a seguir hasta el final».

También Álvaro Arrizabalaga, director de la excavación de Arrasate, destaca que «cuando en el año 1996 iniciamos la excavación, lo hicimos con el compromiso de llegar a la base del yacimiento. No queremos dejar el trabajo a medias, este proyecto no tiene sentido si no llegamos hasta el final y yo no consideraré que ha acabado hasta que en los dos yacimientos en que trabajamos lleguemos a la base».

Pero Arrizabalaga, de Aranzadi, también es realista. «Todos nos tenemos que adaptar a la coyuntura económica y si tiene que ser en más o menos años, con pausas o sin ellas...».

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