Construcción aeronáutica a 160 km/h desde 1986

J.V
Un Alvia S-130, también de Talgo. /MICHELENA/
Un Alvia S-130, también de Talgo. /MICHELENA

Estéticamente, el Talgo III usó la misma arquitectura utilizada en los primeros Talgo de 1949, basada en una estructura de perfiles de aleaciones de aluminio. La construcción de las cajas de aluminio de los remolques fue subcontratada a Construcciones Aeronáuticas (CASA). El resultado fue una construcción metálica ligera roja y plateada «más propia de la industria aeronáutica de la época, con perfiles y chapas remachadas de aleación de aluminio, que de la industria ferroviaria de entonces», explica el experto en Ferrocarriles Javier Roselló.

Los Talgo III se concibieron para ser exclusivamente remolcados por locomotoras diésel hidráulicas especializadas. Las primeras cinco primeras unidades de estas locomotoras se construyeron en Alemania y las cinco siguientes en Bilbao.

Entraron en servicio en 1964. No obstante, a mediados de los setenta, tras la electrificación completa de muchos itinerarios por donde pasaba, comenzaron a ser remolcados por locomotoras eléctricas. Según Roselló, «la velocidad máxima del tren Talgo III, que no la de diseño, fue originalmente de 140 km/hora, pero pasó a 160 km/h con motivo del incremento de la velocidad de algunos tramos de líneas en 1986».

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