«En la ilustración erótica me gusta jugar con los tonos de la carne y el tacto de la seda»

Ha vivido en Castellón muchos años. Ha vuelto a Donostia nostálgica de los grises y los verdes. Dibuja en revistas americanas

BEGOÑA DEL TESO
Arantza toma apuntes a lápiz en una terraza de Amara. /MICHELENA/
Arantza toma apuntes a lápiz en una terraza de Amara. /MICHELENA

Se ha puesto a vivir en Amara Viejo porque le parece un lugar más vital, más lleno de vida, que la calle Hernani donde recaló anteriormente por ver la playa y el mar. Arantza Sestayo, ilustradora, dibujante, ha trabajado mucho y bien para la revista erótica americana y en octubre Norma Comics editará un libro recopilatorio de su obra. Hablamos en el de la Plaza Easo.

- La nostalgia de alguien que dibuja, ilustra, pinta, será distinta a otras, ¿no? Nostalgia de luz...

- Por supuesto. Yo he sentido un vacío muy terrible en estos años pasados en el Levante. Nostalgia de nuestros grises, del aire triste, de la melancolía que (me) produce el Cantábrico. Del verde oscuro del bosque. Del mar embravecido. Del olor a cangrejos en la playa. De la brisa. De la luz.

- Explica eso de la luz porque todo el mundo canta las maravillas de la luminosidad del Mediterráneo.

- Cierto, pero a mí me llenan más los tonos que toma la vida en esta ciudad, en el Norte. Me parece que nuestro azul es más eléctrico y el ambiente se te muestra más limpio, más nítido. Más... . Del verde, ni te cuento. Nuestro verde es espectacular.

- ¿Estamos hablando de los colores del invierno o del verano?

- Yo te diría que en verano todos los sitios son parecidos. Me refería al invierno, al otoño, que es cuando sientes más la nostalgia, la melancolía, cuando necesitas dibujar o pintar imágenes góticas, con personajes lánguidos que huyen del sol y se refugian en la cálida tristeza de saberse y quererse distintos, en los límites de este mundo. Tampoco me gustan, no creas, las ciudades pulcras, limpias, todo en su sitio. Prefiero sitios que huelen y gritan.

- Pero si ya ni quiera olemos nosotros, embardurnados en cremas y empapados de tónicos.

- Y así negamos algo fundamental en nosotros, algo también poderosamente erótico: nuestra animalidad, ese cuerpo lleno de fluidos, olores, órganos. Rechazamos que se manifieste y lo tapamos, lo cloramos y desodorizamos...

- Sin embargo, como bien dices, olor, fluidos, son elementos absolutos del erotismo. Por cierto, ¿cómo se dibuja la pulsión sexual?

- A mí me encanta realizar ilustración erótica. Me fascina jugar con los tonos de la carne. Con los tonos de la carne. No con los que a veces se ven por ahí: pieles acartonadas, falsas, que no excitan a nadie. La piel me parece puro objeto de deseo. Y me gusta mezclar esa elegancia tonal con los brillos de unas sedas, con el tacto de los terciopelos. Siempre intento combinar la textura del cuerpo con matices violeta, fucsia. Sin olvidar, nunca, el juego que te ofrece el carmín rojo.

- ¿Ilustras como mujer cuando dibujas erotismo?

- No podría ser de otra manera. Parto de la diferencia que hay entre el hombre y nosotras en relación al erotismo y el deseo. A mí me gusta crear imágenes que nos inciten, nos exciten a nosotras. Dibujo también para ellos, por supuesto pero me apasiona pensar y pintar como mujer. Pero te diré algo: tanto para ellos como para nosotras, el erotismo significa misterio, sutileza, inteligencia. Significa poder, significa seguridad.

- No hay nada más erótico que una mujer a la que sientes...

- Segura de sí misma y de lo que desea. Y ese erotismo dominador tienes que reflejarlo en la mirada del personaje que dibujas. Pero sin dejar de lado la carne. Repito: hemos olvidado que somos carne. Y por ese olvido, a veces, cuando cogemos una revista ilustrada no reparamos en que la piel dibujada es de mentiras, en que nadie desearía acariciar .

- Cuando pintas hombres en revistas de ilustración erótica, ¿cómo los pintas?

- Reales, por Dios, reales. Me espantan esos dibujados con cuerpos brillantes, aceitosos, recien depilados, poniendo posturitas. Me espantan las . ¿Y sabes lo que me borra totalmente el deseo?

- ¿La mirada sosa y cerúlea tipo Kent, el novio de Barbie?

- Eso, total. Pero más aún esos hombres como recién salidos de la peluquería, con la nuca bien despejada y un corte de pelo simétrico y aburrido.Yo creo que habrá pocas mujeres que se eroticen con tipos tan de plástico.

- Mujer, a cada quien su perversión, su fetichismo.

- Sin duda, faltaría más, pero yo creo que lo que casi todas buscamos en una relación es calor. Que nos abracen, que nos toquen. Buscamos utilizar el sentido del tacto y que el otro, la otra, lo use también. Por eso me repelen esa clase de ilustraciones, ¿quién querría acariciar una piel sintética?

- Tienes razón. Más allá del erotismo, hay otro tema recurrente en tus ilustraciones: lo gótico.

- Está muy de moda. Pero ya desde hace mucho tiempo. También aquí se trata de una cuestión de piel, de roce. Los seres que habitan el universo gótico, cargado de melancolía y misterio, son criaturas de cuerpos muy blancos, como si la sangre hubiese huido de ellos. Pero, como ilustradora, debes lograr que esa piel sea también real. De acuerdo, habitan un mundo fronterizo con otras dimensiones pero su cuerpo ha de tener textura auténtica.

- ¿Por qué nos fascinan tanto?

- Porque los , los que andan en el umbral de lo desconocido, representan y simbolizan la transgresión, lo prohibido.

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